Research de Mercados Junio 2026

El regreso del dólar: cómo el nuevo contexto global redefine la estrategia del segundo semestre
Junio fue un mes de dos caras. La primera mitad confirmó que Argentina va por el camino correcto: la inflación de mayo sorprendió a la baja, S&P elevó la calificación soberana a “B-” y el riesgo país tocó su mínimo del año en 433 puntos básicos. Pero el escenario cambió abruptamente en la segunda quincena, cuando la escalada en Medio Oriente y un giro hawkish en la Reserva Federal —ahora bajo la conducción de Kevin Warsh— reconfiguraron el humor global. El resultado: un dólar que subió 4,9% en el mes, tasas en pesos que volvieron a convalidar subas, y una renta variable local que corrigió 8% en el Merval. En este informe repasamos los principales drivers locales e internacionales, y qué implicancias tienen para el posicionamiento de cara al segundo semestre.
Por Matias Rossatti, Erika Mildre y Joaquín Piacentini, Financial Support Inversiones Andinas.
Contexto Local
Junio estuvo marcado por un cambio de escenario entre la primera y la segunda mitad del mes. La primera parte fue claramente constructiva: el dato de inflación de mayo sorprendió a la baja, S&P elevó la calificación soberana, el riesgo país marcó mínimos del año y los datos de actividad del primer trimestre confirmaron una recuperación gradual de la economía. La segunda mitad estuvo condicionada por el deterioro del contexto global —escalada en Medio Oriente y endurecimiento de la Fed—, que se tradujo en una suba del dólar, un menor ritmo de compras del BCRA y mayor volatilidad en los activos locales. A este escenario se sumó una licitación del Tesoro con un rollover del 81%, por debajo del 100%, lo que implicó una expansión de liquidez y contribuyó a reforzar las presiones cambiarias hacia el cierre del mes. En conjunto, el mes dejó un saldo positivo para la deuda soberana y la renta fija en dólares, aunque fue más desafiante para las acciones y los instrumentos en pesos.
Inflación y actividad
El IPC de mayo registró una suba de 2,1% mensual (33,2% anual), acumulando 14,7% en los primeros cinco meses del año. La desaceleración respecto de marzo (3,4%) y abril (2,6%) fue bienvenida por el mercado: la núcleo avanzó sólo 1,9%, con restaurantes, bares y productos farmacéuticos como principales impulsores, mientras que los precios estacionales (verduras) y regulados (combustibles, electricidad, agua) también presionaron al alza. Las proyecciones privadas para junio convergen hacia el 2% mensual, favorecidas por una menor incidencia de ajustes tarifarios, aunque la aceleración cambiaria de fin de mes generó dudas sobre qué tan lineal será la desinflación en el segundo semestre.
En materia de actividad, la estimación preliminar del PBI del primer trimestre mostró un crecimiento de 2,3% interanual (+0,7% trimestral desestacionalizado), impulsado principalmente por las exportaciones (+9,8% i.a.) y el consumo privado (+2,7% i.a.). En contraste, la Formación Bruta de Capital Fijo cayó 11,6% interanual (-1,7% trimestral desestacionalizado), explicada principalmente por la menor inversión en maquinaria, equipos y transporte. La industria (-1,7% i.a.) y el comercio (-0,3% i.a.) continuaron en terreno negativo, reflejando que la recuperación continúa siendo heterogénea entre sectores.
En el frente externo, la balanza comercial de mayo registró un superávit de USD 3.504 millones, acumulando 30 meses consecutivos de saldo positivo. Las exportaciones crecieron 34,4% interanual hasta USD 9.537 millones, impulsadas por la recuperación del sector agropecuario y el crecimiento de las exportaciones energéticas provenientes de Vaca Muerta.
Confianza
En el plano de la confianza, junio dejó las primeras señales de estabilización. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella aumentó 3,9% respecto de mayo, alcanzando 2,07 puntos, lo que representa el primer incremento de 2026 luego de cinco caídas mensuales consecutivas. Si bien el índice todavía se ubica 11,4% por debajo del nivel de un año atrás, la mejora sugiere una desaceleración en el deterioro observado durante los últimos meses.

En la misma línea, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) también mostró una mejora durante junio, en un contexto de desaceleración de la inflación, recuperación del crédito y mayor nivel de actividad. En conjunto, ambos indicadores comienzan a reflejar una mejora gradual en las expectativas, aunque los niveles de confianza todavía permanecen por debajo de los máximos alcanzados tras el inicio de la actual gestión.
Calificaciones y mercados de capitales
El evento del mes fue el upgrade soberano de S&P el 16 de junio: la agencia elevó la nota de “CCC+” a “B-” con perspectiva estable, alineándose con Fitch y citando la reducción de los desequilibrios macroeconómicos, el sostenimiento del superávit fiscal, la desaceleración inflacionaria y la mejora en liquidez y reservas. El riesgo país reaccionó con una baja de 66 unidades ese día (-13,2%) hasta 433 puntos básicos, marcando el mínimo del año. El mercado ya empieza a descontar una mejora adicional de Moody’s en su revisión de mediados de julio.
En el otro extremo, MSCI decidió hacia fin de mes no abrir el período de consulta para una eventual reclasificación de Argentina como mercado Frontera o Emergente, manteniendo al país en “Standalone” por las restricciones cambiarias remanentes para personas jurídicas. El debate queda postergado para después de las presidenciales de octubre de 2027, lo que no sorprendió al mercado pero sí impactó sobre las acciones en la última semana del mes, especialmente en los papeles más sensibles al flujo institucional internacional.
Dólar en Junio 2026
El tipo de cambio fue el principal protagonista del cierre de junio y, en buena medida, el dato que más condicionará la estrategia del segundo semestre. El dólar oficial, que venía en tendencia al alza desde los $1.384 del 12 de mayo cuando el contexto global empeoró, cerró junio en $1.500, acumulando una suba de 4,9% en el mes. El MEP cerró en $1.519 (+5,9%), el CCL en $1.563,5 (+5,1%) y el mayorista en $1.482 (+5,3%).
- Dólar Oficial: $1430 (Mayo) vs. $1500 (Junio) | Var: +4,9%
- Dólar MEP: $1434 (Mayo) vs. $1519 (Junio) | Var: +5,9%
- Dólar CCL: $1488 (Mayo) vs. $1563,5 (Junio) | Var: +5,1%
- Dólar A3500 (Mayorista): $1408(Mayo) vs. $1482 (Junio) | Var: +5,3%
¿Por qué sube el dólar?
Esperábamos que el dólar se empezará a mover en el segundo semestre, por menores tasas en pesos y rebote de importaciones; pero el movimiento se adelantó un poco por el contexto global, que depreció a las monedas emergentes y Argentina acompañó. Sin embargo, el componente local también estuvo presente: el BCRA redujo a la mitad su ritmo de compras en junio respecto de mayo (pasando de cerca de USD 2.600 millones a unos USD 1.300 millones en el mes), y desde hace dos meses viene conteniendo la demanda vendiendo Bonos Dollar Link (USD 22.000 millones acumulados) y, desde junio, contratos de Dólar Futuro (USD 500 millones). No se trata entonces de una presión que arrancó recién a mitad de junio por el ruido externo: la dinámica venía gestándose de antes.
En cuanto al frente financiero del Tesoro, los pagos de julio de Globales y Bonares quedarían cubiertos con depósitos propios en el Central (USD 3.640 millones), cifra que aumentó con la última licitación del AO28. El Gobierno autorizó además préstamos bancarios bajo legislación extranjera garantizados por organismos internacionales por hasta USD 5.000 millones, aunque resta conocer los detalles de la operación.
¿Cuánto vale el dólar?
Este nivel del tipo de cambio no resulta, por sí solo, preocupante, aunque será importante monitorear su evolución durante los próximos meses. Como referencia, en términos reales el dólar promedio durante la administración de Mauricio Macri equivale a aproximadamente $1.570 a niveles de hoy, sin superávit fiscal, sin Vaca Muerta, sin minería (que está arrancando pero ya genera muchas más divisas), pero sí con buen acceso a los mercados de crédito internacionales (que hoy todavía no se recuperó). En ese sentido, el dólar no luce tan atrasado como suele afirmarse, aunque es probable que su nivel de equilibrio se ubique por encima de la cotización actual.
Dólar futuro
El mercado de futuros de Matba Rofex cerró junio con subas generalizadas en todos los vencimientos, convalidando el movimiento alcista del dólar spot y ajustando al alza las expectativas cambiarias para el segundo semestre. En comparación con el cierre de mayo, los contratos registraron incrementos de entre 2,21% y 3,20%, reflejando una revisión de las expectativas del mercado. En este contexto, las cotizaciones implícitas sugieren que los agentes esperan que el tipo de cambio avance a un ritmo mensual de entre 1,7% y 1,9% en los próximos meses, por encima del ritmo que descontaban el mes anterior. En consecuencia, la dinámica observada en el mercado de futuros resulta consistente con la evolución del dólar spot, evidenciando una menor confianza de los inversores en un escenario de estabilidad cambiaria durante el segundo semestre.


Mundo Pesos Junio 2026
El mercado de renta fija en pesos atravesó durante junio un cambio de dinámica respecto de los meses anteriores. La mayor volatilidad cambiaria y el avance del dólar provocaron una reducción de la liquidez disponible para estrategias de carry trade, impulsando un reacomodamiento de las tasas nominales y modificando el posicionamiento de los inversores a lo largo de la curva.
En este contexto, la curva de tasa fija volvió a desplazarse al alza. Las LECAPs y Boncaps operan actualmente con Tasas Efectivas Mensuales (TEM) cercanas al 1,9%-2,0%, por encima de los niveles de 1,7% observados semanas atrás. La pendiente continúa siendo positiva, con un mayor premio por plazo en los vencimientos más largos, reflejando que el mercado exige una compensación adicional ante un escenario donde la estabilidad cambiaria ya no luce tan consolidada como durante el primer semestre. El rebote de tasas responde principalmente a una menor liquidez en moneda local y a una recomposición de las primas de riesgo luego del reciente movimiento del tipo de cambio.
Un dato relevante es que junio se perfila como el primer mes en ocho meses en el que la evolución del dólar superaría tanto al rendimiento de las colocaciones en pesos como a la inflación mensual, reduciendo transitoriamente el

En paralelo, el segmento ajustado por CER registró una corrección en precios como consecuencia de la consolidación del proceso de desinflación. La confirmación de que la inflación continúa convergiendo hacia niveles considerablemente más bajos llevó al mercado a revisar nuevamente las expectativas implícitas, comprimiendo las tasas de inflación breakeven para 2026 desde niveles cercanos al 31% anual hasta aproximadamente 28% anual. Esta dinámica refleja que los inversores descuentan un escenario de nominalidad significativamente menor al esperado apenas algunas semanas atrás.
Desde una perspectiva de valuación, esta corrección comienza a generar oportunidades selectivas dentro de la curva CER, particularmente en vencimientos correspondientes a 2027, donde los rendimientos reales vuelven a resultar atractivos para quienes buscan cobertura frente a una eventual desaceleración menos pronunciada de la inflación. No obstante, continuamos privilegiando aquellos títulos cuyos vencimientos se produzcan antes del proceso electoral de 2027, evitando por el momento asumir riesgo de duración en instrumentos en pesos posteriores a dicho evento, dado que la incertidumbre política podría traducirse en una mayor volatilidad sobre las tasas reales y nominales.


En síntesis, el mercado de pesos dejó atrás el escenario de compresión generalizada de tasas que caracterizó los últimos meses. Si bien las tasas nominales vuelven a ofrecer rendimientos más elevados y algunos bonos CER recuperan atractivo tras la reciente corrección, consideramos que el contexto exige una administración más activa del riesgo. En este escenario, priorizamos una combinación de instrumentos de tasa fija para horizontes de corto y mediano plazo, posiciones selectivas en bonos CER con vencimientos previos a las elecciones de 2027 y una mayor diversificación mediante activos con cobertura cambiaria, reduciendo la dependencia exclusiva de estrategias de carry trade.
Deuda Soberana Junio 2026
La deuda soberana en dólares transitó junio con una dinámica relativamente estable, consolidando los avances registrados durante los meses previos. Luego de la fuerte compresión observada desde abril, los bonos globales y bonares ingresaron en una etapa de mayor selectividad, donde el mercado comenzó a focalizarse menos en los riesgos financieros de corto plazo y más en la sostenibilidad del proceso de normalización macroeconómica.
En este contexto, el riesgo país se mantiene operando en niveles cercanos a los mínimos observados desde el inicio de la actual administración, reflejando que los inversores continúan asignando una elevada probabilidad de cumplimiento de los compromisos financieros y una mejora gradual del perfil crediticio argentino. Si bien el recorrido bajista fue significativo respecto de los máximos registrados durante el primer trimestre, la prima de riesgo todavía permanece elevada en comparación con otros países de similar calificación crediticia, dejando margen para nuevas compresiones en la medida que continúe consolidándose el proceso de estabilización.
Uno de los principales factores de respaldo durante el mes fue el fortalecimiento de la posición financiera del Tesoro. La reciente autorización para acceder a financiamiento externo con garantía de organismos multilaterales amplía el margen de maniobra para administrar los próximos compromisos de deuda y reduce la incertidumbre sobre las necesidades financieras de corto plazo. A su vez, el Tesoro continúa mostrando una posición de liquidez sólida en dólares, suficiente para afrontar los próximos vencimientos sin generar tensiones sobre el mercado, reforzando la percepción de una estrategia financiera más ordenada y previsible.

En paralelo, el mercado prácticamente no reaccionó frente a recientes declaraciones de dirigentes de la oposición que volvieron a plantear la posibilidad de una futura reestructuración de la deuda soberana. La ausencia de impacto sobre las cotizaciones refleja un cambio importante en la percepción de los inversores, quienes hoy priorizan los fundamentos macroeconómicos actuales por sobre el ruido político de largo plazo. Esta resiliencia puede explicarse por la expectativa de continuidad del programa económico, la mejora de las cuentas fiscales y la creciente capacidad estructural de generación de divisas asociada al desarrollo de sectores como energía y minería.
Entre las novedades del mes también sobresalió la decisión de MSCI de mantener a Argentina dentro de la categoría Standalone, postergando una eventual reclasificación para futuras revisiones. Si bien esta decisión limita, por el momento, el ingreso de flujos provenientes de fondos pasivos internacionales, entendemos que responde principalmente a la persistencia de algunas restricciones operativas para inversores institucionales extranjeros y no modifica nuestra visión de mediano plazo sobre el proceso de normalización financiera.
Los bonos soberanos en dólares registraron un desempeño mayormente positivo durante junio, aunque con una dinámica heterogénea a lo largo de la curva. Los títulos de mayor duration lideraron las subas del mes, destacándose AL41 (+5,0%), GD46 (+4,6%), GD35 (+3,9%), AE38 (+3,2%) y AL35 (+3,0%), mientras que el tramo corto mostró avances más moderados, con incrementos del 2,0% en AL29 y apenas 0,2% en AL30. Esta performance refleja que el mercado continúa asignando una mayor probabilidad de consolidación del proceso de normalización macroeconómica, favoreciendo aquellos bonos con mayor sensibilidad a una eventual compresión adicional del riesgo país.
Desde una perspectiva de inversión, consideramos que el escenario continúa siendo favorable para mantener exposición a deuda soberana en dólares. No obstante, luego de la importante recuperación registrada por los bonos de menor duration, observamos un potencial de apreciación más acotado en el tramo corto de la curva. Para perfiles más conservadores, el AO27 continúa como una alternativa defensiva dentro de la curva soberana, respaldado por su baja duration y un perfil de vencimientos contenido durante el actual mandato presidencial. En este contexto, seguimos privilegiando el segmento medio, donde títulos como AO28 y AN29 continúan ofreciendo una atractiva relación entre rendimiento y riesgo, mientras que para perfiles con mayor tolerancia al riesgo mantenemos una visión positiva sobre GD35 y AE38, bonos que aún presentan margen de compresión adicional si el proceso de estabilización macroeconómica y fortalecimiento del crédito soberano continúa avanzando durante los próximos meses.
El principal desafío para los próximos meses dejará de estar vinculado a la capacidad de pago de corto plazo y pasará a concentrarse en la consolidación del acceso al financiamiento voluntario y en una reducción sostenida del riesgo país. Mientras el Gobierno mantenga el equilibrio fiscal, continúe fortaleciendo la posición financiera del Tesoro y preserve la estabilidad macroeconómica, consideramos que la deuda soberana argentina mantiene potencial de valorización, aunque con un recorrido más gradual y selectivo que el observado durante el primer semestre.
Deuda Corporativa Mayo 2026
El mercado de crédito corporativo en dólares continuó mostrando una dinámica favorable durante junio, aunque con una menor compresión de spreads respecto a los meses anteriores. Tras la importante recuperación registrada en el primer semestre, el segmento comenzó a transitar una etapa de mayor selectividad, donde los inversores priorizan la calidad crediticia, la solidez de los flujos y la capacidad de acceso al financiamiento por sobre la búsqueda indiscriminada de rendimiento.
El contexto macroeconómico continúa respaldando al universo corporativo. La consolidación del equilibrio fiscal, la estabilidad relativa del mercado financiero y un riesgo país que permanece en niveles significativamente inferiores a los observados a comienzos de año siguen favoreciendo el financiamiento de las compañías argentinas. En este escenario, las empresas de primera línea mantienen un acceso fluido al mercado de capitales, tanto para refinanciar pasivos como para extender vencimientos, contribuyendo a mejorar sus perfiles financieros.
El sector energético continúa liderando el interés de los inversores, sustentado en las perspectivas de crecimiento de Vaca Muerta y en el incremento esperado de las exportaciones de petróleo y gas durante los próximos años. En consecuencia, seguimos observando valor en emisores vinculados a generación eléctrica, infraestructura energética y producción de hidrocarburos, cuyos fundamentos permanecen sólidos y ofrecen una combinación atractiva entre riesgo y retorno.

Entre las principales novedades del mes sobresalió el inicio de cotización de la nueva Obligación Negociable garantizada de Generación Mediterránea (GEMSA/Albanesi), emitida como resultado del proceso de canje de las obligaciones negociables garantizadas anteriores. El instrumento comenzó a negociarse con una Tasa Interna de Retorno cercana al 14% anual en dólares, reflejando que el mercado continúa exigiendo un premio elevado pese a las garantías incorporadas y al perfil de amortización gradual de capital.
Desde nuestra perspectiva, quienes participaron del proceso de canje no deberían apresurarse a desarmar posiciones. Consideramos que, a medida que el mercado continúe incorporando la mejora en el perfil crediticio de la emisión y aumente la liquidez del instrumento, todavía existe margen para una compresión adicional de rendimientos. En cambio, para aquellos inversores que actualmente no poseen exposición al crédito de Albanesi, preferimos mantener una postura prudente hasta observar una mayor consolidación del proceso de reestructuración y una normalización completa de la operatoria de las nuevas emisiones.
En paralelo, el proceso de reestructuración de las obligaciones negociables no garantizadas continúa avanzando. Durante junio se registraron progresos relevantes en el marco judicial del Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE), un paso necesario para la futura emisión de los nuevos títulos bajo legislación local y extranjera. Si bien este avance reduce gradualmente la incertidumbre legal, el proceso aún requiere etapas adicionales antes de su implementación definitiva, por lo que continuaremos monitoreando su evolución.
En términos de posicionamiento, mantenemos una visión constructiva sobre la deuda corporativa argentina. Continuamos privilegiando emisores de elevada calidad crediticia y sectores con fuerte capacidad de generación de divisas, particularmente energía, infraestructura y compañías exportadoras. Al mismo tiempo, entendemos que, luego de la significativa compresión de spreads observada en los últimos meses, el potencial de apreciación dependerá cada vez más de la selección individual de créditos, favoreciendo aquellas emisiones cuyos fundamentos continúan mejorando y donde aún existe margen para una convergencia adicional de rendimientos.
El MERVAL Junio 2026
En línea con las correcciones sufridas por los mercados de la región, El índice S&P Merval, registró una caída del 8% durante el mes de junio. La caída sustancial en el precio internacional del petróleo representa un desafío directo para las proyecciones de flujo de caja y rentabilidad de los operadores en Vaca Muerta, cuyo perfil exportador vincula crecientemente el desempeño de estos activos a los balances energéticos de mercados emergentes. Una persistencia en la baja del crudo podría condicionar el ritmo de acumulación de reservas y la liquidez macroeconómica general.

Los activos vinculados a la cadena agroindustrial enfrentan un contexto global adverso debido a la caída mensual del 0.9% en la soja y del 1.8% en el trigo. Reportes del sector señalan una tendencia generalizada entre los productores a retener una parte significativa de la cosecha de soja (estimada en hasta 10 millones de toneladas de una producción total de 51.5 millones) con la expectativa de un esquema de reducción gradual de derechos de exportación hacia el próximo año. Esta menor propensión a liquidar existencias agrícolas podría moderar la oferta de divisas durante el tercer trimestre, influyendo indirectamente en las primas de riesgo financiero y en el volumen operativo de los activos de renta variable argentinos
El sector financiero volvió a destacarse entre los de mejor desempeño. BBVA Argentina (+12,7%), Banco Macro (+7,4%), Grupo Supervielle (+4,5%), BYMA (+4,4%) y Grupo Financiero Galicia (+3,9%) encabezaron las subas del mes, impulsados por expectativas favorables respecto a la recuperación del crédito, la estabilidad macroeconómica y la mejora gradual del sistema financiero.
Por el contrario, las compañías vinculadas a servicios públicos e infraestructura exhibieron una performance más débil. Empresas como YPF (-9,2%), Transportadora de Gas del Norte (-5,2%), Edenor (-5,3%), Metrogas (-10,4%), Central Puerto (-2,1%) y Sociedad Comercial del Plata (-15,1%) registraron correcciones durante el mes, producto de tomas de ganancias luego de las importantes subas acumuladas y de un contexto donde los inversores comenzaron a rotar hacia sectores con valuaciones más atractivas.
En términos generales, el comportamiento de la renta variable argentina confirma que el mercado ingresó en una etapa donde la selección de compañías cobra mayor relevancia que la exposición general al índice. Si bien los fundamentos macroeconómicos continúan mejorando, el recorrido de las acciones dependerá cada vez más de la evolución de los resultados corporativos, la normalización del crédito y la consolidación del proceso de estabilización económica.
Mercados Internacionales Junio 2026
El escenario global en junio
El panorama financiero de junio quedó marcado por una reconfiguración de las principales variables macroeconómicas globales, impulsada tanto por factores geopolíticos como por un giro en la conducción de la política monetaria estadounidense. En el frente geopolítico, los avances en las negociaciones de paz y la reapertura total del Estrecho de Ormuz lograron desarticular un riesgo de cola que hasta hace pocas semanas amenazaba seriamente a los activos globales. Como consecuencia directa, el complejo de materias primas mostró un marcado sesgo bajista, liderado por una caída del petróleo de entre 18% y 27% durante el último mes, lo que devolvió las cotizaciones internacionales a niveles muy similares a los previos al conflicto.
En paralelo, los mercados debieron asimilar el cambio de liderazgo en la Reserva Federal, ahora bajo la conducción de Kevin Warsh, cuya primera intervención modificó la narrativa inflacionaria vigente hasta entonces. La nueva conducción monetaria adoptó un sesgo claramente restrictivo (hawkish), dejando entrever la posibilidad de subas en la tasa de política monetaria en el corto plazo, con el objetivo de evitar que las expectativas de inflación de largo plazo se desanclen de la meta del 2%.
Esta postura restrictiva impulsó una apreciación inicial notable del dólar estadounidense a nivel global: el índice DXY avanzó 2.3% en el mes. Si bien en los últimos días mostró una ligera moderación, ubicándose en torno a los 101.10 puntos, la fortaleza de la divisa norteamericana se consolida como un viento en contra persistente para los rendimientos de la renta variable fuera de Estados Unidos.

Volatilidad y rotación sectorial: el growth cede terreno frente al value
La combinación de una Fed más agresiva y la consiguiente presión al alza en las tasas generó volatilidad a las bolsas de las economías desarrolladas. El mercado mostró un claro cambio de preferencias: los inversores empezaron a correrse de las acciones de alto crecimiento hacia opciones más defensivas y de valor.
En Estados Unidos, el índice broad S&P 500 experimentó una contracción cercana al 4% a lo largo del mes. Las mayores correcciones se concentraron en las empresas de alta tecnología e infraestructura a gran escala (hyperscalers), cuyos elevados múltiplos de valuación comenzaron a ser cuestionados en un entorno de tasas reales potencialmente más altas. Esto se tradujo en una caída del 5.0% en el índice Nasdaq y un retroceso del 3.5% en el segmento S&P 500 Growth.
Como contrapartida a este retroceso tecnológico, los sectores tradicionales y defensivos actuaron como refugio para el capital de corto plazo. El índice Dow Jones logró acumular un retorno positivo del (2,14%) en el mes, mientras que las acciones de baja capitalización, representadas por el Russell 2000, avanzaron un (3.0%), evidenciando el apetito por estrategias de valor en el actual contexto de tasas. Por sobre estos últimos se destacaron el sector salud, representado por el ETF XLV (+7.76%), y el sector financiero, a través del ETF XLF (+4.18%) en lo que va del mes —activos que venimos recomendando desde hace tiempo y que confirman el buen timing de esas posiciones dentro de nuestras carteras.





A pesar de estos episodios de volatilidad, el ancla fundamental de la renta variable estadounidense se mantiene firme. Las proyecciones de crecimiento de las ganancias corporativas para las empresas del S&P 500 de cara al cierre de 2026 continuaron revisándose al alza, situándose en 24.07% frente al 23.45% estimado a finales de mayo. La temporada de balances del segundo trimestre, cuyo inicio se proyecta para mediados de julio, funcionará como un test definitivo para determinar la sostenibilidad del factor momentum en las carteras globales.
SpaceX (SPCX) — De la euforia al ajuste completo
El 12 de junio de 2026 fue una fecha histórica para Wall Street: debutó SPCX en el Nasdaq tras fijar el precio de su OPV en $135. La acción abrió directamente a $150 (+11%), llegó a tocar un pico intradía de $176 y cerró esa primera rueda en $160, una suba de casi 19% respecto al precio de colocación. Con ese cierre, la capitalización de mercado de SpaceX se catapultó a US$2,1 billones, y el rally tuvo un correlato personal: Elon Musk se convirtió oficialmente en el primer trillonario del mundo, impulsado por la integración de SpaceX con Starlink y xAI dentro del mismo vehículo financiero.
Ya en ese momento, desde Inversiones Andinas marcamos nuestra cautela: calificamos al papel como NO COMPRAR, remarcando que la calidad del negocio no estaba en discusión, pero sí el precio de entrada. Nuestra visión se apoyaba en una valuación inicial exigente (≈78x ventas 2026E y ≈265x EV/EBITDA), un float de apenas ~5% del capital —que amplifica la volatilidad—, pérdidas sostenidas en Starship y xAI, y el patrón histórico de las mega-IPOs tecnológicas, que en promedio pierden cerca del 31% durante su primer año con caídas máximas superiores al 50%. Nuestra recomendación fue clara: no entrar por FOMO y esperar una corrección para buscar un mejor punto de entrada.
Para fines de junio, esa prudencia ya se estaba validando: el papel acumulaba una caída cercana al 25% desde los máximos (con picos que habían llegado a $201,80 en la semana previa), reflejando toma de ganancias constante por parte de institucionales tras el furor inicial.
Con el correr de las ruedas siguientes, ese proceso de ajuste se profundizó hasta devolver la totalidad de la suba post-IPO, retornando a niveles cercanos al precio de colocación original. El caso de SPCX termina siendo un ejemplo de manual: una gran empresa no siempre implica una gran inversión a cualquier precio, y la disciplina de no perseguir la euforia inicial —priorizando paciencia sobre FOMO— fue, una vez más, el enfoque que mejor protegió el capital.

UBER y NVDA — Seguimiento de activos
NVDA es la compañía que hoy encarna el corazón de la revolución de la inteligencia artificial. Con un Q1 FY27 que sorprendió a todo el mercado —ingresos de US$81,6 mil M, un salto interanual del 85%— y una arquitectura Blackwell que ya se adoptó en todos los grandes hyperscalers, NVIDIA se consolidó como el proveedor indispensable de la infraestructura de cómputo que mueve a la IA global. Su segmento de Data Center explica el 91% de los ingresos, con márgenes que pocas compañías en el mundo pueden exhibir (74% bruto, 63% neto), mientras el mercado ya mira hacia adelante: la promesa combinada de Blackwell y Rubin apunta a generar US$1 billón en ingresos entre 2025 y 2027, abriendo además nuevos frentes como la CPU Vera. No todo es unidireccional, claro: la pérdida total del negocio en China y una valuación que exige ejecución perfecta son los puntos que el mercado sigue de cerca.
Ver análisis completo en YouTube
Uber, en cambio, narra la maduración de una plataforma que dejó atrás la etapa de “crecer a cualquier costo” para convertirse en una máquina de generación de caja. La historia se apoya en tres pilares: el efecto de red que la vuelve cada vez más eficiente en cada mercado donde opera, la fidelización creciente vía Uber One —ya con más de 50 millones de miembros que gastan tres veces más que el resto— y una apuesta estratégica capital-light hacia los vehículos autónomos, con socio Nvidia como socio. El resultado se refleja en un flujo de caja libre de US$9,8 mil M en los últimos doce meses y una compresión sostenida de múltiplos que habla de una empresa entrando en una etapa distinta de su ciclo de vida, aunque con capítulos aún por escribirse en materia regulatoria en Europa y en la competencia del delivery.
Estrategia
El repunte inflacionario derivado del aumento del petróleo a raíz del conflicto en Medio Oriente alteró el escenario de baja de tasas que la Reserva Federal venía delineando, generando un contexto de mayor cautela para los mercados. Desde Inversiones Andinas, sostuvimos desde comienzos de año un posicionamiento en activos tecnológicos con valuaciones históricamente comprimidas y fundamentales sólidos, convicción que mantuvimos incluso cuando el conflicto se profundizó y las expectativas del mercado se deterioraron.
Con la reciente distensión en el precio del crudo, comenzamos a vislumbrar el fin de este ciclo de incertidumbre. Consideramos que las posiciones que fuimos consolidando durante este período son, precisamente, las mejor posicionadas para capitalizar un escenario más favorable para las bolsas: activos de calidad, adquiridos a buenos precios.
El valor de un acompañamiento profesional
En una época en la que gran parte de los inversores opta por la inversión pasiva a través de ETFs generalistas, aún es posible aprovechar las ineficiencias que el propio mercado genera: activos con fundamentos sólidos y valuaciones atractivas, o posicionamientos en renta fija que permitan generar flujo de la forma más eficiente. Todas estrategias que, invirtiendo de forma pasiva, difícilmente podríamos distinguir ni seleccionar.
Capturar ese tipo de oportunidades requiere algo que la indexación no ofrece: análisis, criterio y un acompañamiento profesional que permita ir más allá de lo que hace la mayoría.
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