Research de Mercados Julio 2026

Se ordena la macro financiera, el mercado global empieza a exigir resultados
Julio dejó una fotografía dual. Por un lado, la macro financiera siguió ordenándose: Moody’s completó el trío de upgrades soberanos (ahora Argentina es “B-” para las tres grandes calificadoras), el BCRA acumuló compras por más de USD 2.100 millones en el mes y anunció una reforma de su Carta Orgánica, y el riesgo país transitó todo julio pegado a la zona de los 400-445 puntos básicos. Por el otro, la “macro de la calle” empeoró: la confianza en el Gobierno tocó el mínimo de la gestión, el empleo formal privado encadenó once meses de caída y la recuperación mostró, cada vez con más nitidez, una forma de “K” — energía y agro traccionando, industria y construcción rezagadas.
Afuera, el mes tuvo el mismo signo de pregunta bajo otra forma: el mercado dejó de premiar la promesa de la inteligencia artificial y empezó a exigir que el capex se traduzca en ingresos. Eso partió a las 7 Magníficas en dos (Microsoft y Amazon premiadas, Meta y Apple castigadas) y desató uno de los peores meses de la historia reciente para los semiconductores, con una violenta reversión sobre el cierre. Todo esto en un contexto de tasas largas americanas en máximos de casi dos décadas y un petróleo que osciló entre USD 72 y USD 102 en apenas cuatro semanas.
Por Bautista Barbisan, Juan Francisco Dománico y Alejo Carrosso, Financial Support Inversiones Andinas.
Contexto Local
Inflación y actividad: pasó lo peor, pero presionan los regulados
El dato que marcó el mes fue el IPC de junio, conocido a mediados de julio: 1,89% mensual, el nivel más bajo desde agosto de 2025, desacelerando desde el 2,15% de mayo y acumulando tres meses consecutivos de moderación tras el pico de 3,38% de marzo. La núcleo se ubicó en apenas 1,6%, uno de los registros más bajos de la actual gestión, y la inflación anualizada de los últimos tres meses cayó a 29,9% desde 37,7% en mayo.
La inflación de julio se ubicaría en torno al 1,9%, con el dólar teniendo poco impacto directo. El foco de presión pasó a los regulados, que subieron 2,5% en el mes (trenes +13%, colectivos AMBA +4,1%, gas +3,6%, agua y telefonía +3%, colegios +3,5%), y a la nafta, que acumula un atraso frente al Brent de entre 7% y 10% —un colchón que hoy contiene el índice pero podría convalidarse más adelante. Las proyecciones privadas apuntan a 1,6% mensual hacia adelante y a un cierre de 2026 en torno al 29%, con 20% para 2027.
El petróleo reabrió ese trade-off entre reservas e inflación: un Brent en USD 100 le permitiría al BCRA sumar hasta USD 1.600 millones adicionales de compras, pero sostener el tipo de cambio exigiría subir la nafta 20%, con 0,8 punto de incidencia en el IPC. Hoy el buffer de YPF juega al revés —con el Brent en USD 89, la nafta cerró 7% por debajo del precio internacional, evitando un salto de casi 0,3 punto en el IPC de julio—. A diferencia de comienzos de año, la ecuación hoy es más equilibrada: el BCRA ya compró USD 13.000 millones en 2026, pero si la inflación no sigue bajando, la sostenibilidad social del esquema se resiente.
La actividad sigue siendo el punto más débil, sin rebote convincente. El EMAE de mayo subió apenas 0,2% interanual y cayó 0,5% desestacionalizado; ocho de quince sectores crecieron, liderados por Minas (+15,7%) y Electricidad, gas y agua (+8,0%), mientras Pesca (–29,3%), Industria (–5,6%) y Comercio (–4,3%) siguieron negativos. La construcción dio una señal positiva, con el ISAC +6,3% mensual. Los drivers del consumo —salario, empleo, confianza y crédito— están entre neutros y negativos: el empleo formal privado hila once meses de baja, los salarios reales quedan por debajo de noviembre 2023, y el crédito rebota de forma despareja (comercial +5,9% vs. consumo +0,3%). Persiste la economía en “K”: energía, minería y agro traccionan, mientras industria, comercio y empleo quedan rezagados.

El resultado es una recuperación asimétrica de “dos velocidades”: sectores en rebote (agro, Vaca Muerta, minería, consumo durable, real estate) frente a rezagados (consumo masivo, industria, construcción, turismo). Hay “brotes verdes” —permisos de construcción, empleo sectorial y créditos hipotecarios repuntando en julio— pero aún no alcanzan para cambiar la tendencia de fondo.
Confianza: la luz amarilla de "la calle"
El dato más relevante del mes, no vino del frente financiero sino del social. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella cayó 6,5% en julio hasta 1,94 puntos —38,8% en la lectura normalizada de 0 a 100 que también publica la UTDT—, retomando la tendencia descendente que dominó todo 2026 (junio había sido la única excepción). Es, además, la primera medición tomada tras el recambio con Adorni al frente de la comunicación oficial (el relevamiento se hizo entre el 1 y el 16 de julio), y el nivel iguala los mínimos de la era Milei, aunque se mantiene muy por encima de los registros de la gestión de Alberto Fernández. En términos interanuales el retroceso es del 21%, y la caída acumulada en el año llega al 21,5%. Con este registro, el promedio del ICG de toda la gestión bajó a 2,37 puntos, el nivel más bajo desde el inicio del mandato, igualando el piso de septiembre de 2025. De los cinco componentes del índice, cuatro retrocedieron; el mayor deterioro fue en “Eficiencia”, que cayó 15,4% hasta 1,79 puntos.

En la misma línea, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC), relevado entre el 2 y el 16 de julio, se ubicó en 40,67 puntos: una caída de 4,78% contra junio (42,71) y de 12,3% interanual. Desde el pico de la gestión (enero de 2025, con 47,38 puntos) el índice acumula un retroceso de 14,16%. La caída fue transversal a todas las regiones y edades, pero con una asimetría relevante: los hogares de ingresos bajos cayeron 11,47%, contra apenas 1,45% en los de ingresos altos.
Por qué importa:
Por qué importa: la confianza no mueve el precio de un bono mañana, pero es el mejor termómetro adelantado del consumo masivo y del capital político disponible para sostener el programa hasta 2027. El ICG cae por debilidad salarial, no por inflación — en la encuesta ESPOP de UDESA, las principales preocupaciones ya son desempleo (38%), corrupción (38%) y bajos salarios (35%), mientras que la inflación bajó al 17% desde el 59% de noviembre de 2023. El problema cambió de nombre.
Calificaciones y reforma del BCRA
El evento institucional del mes fue el anuncio, por cadena nacional, de la reforma de la Carta Orgánica del BCRA: objetivo único de preservar el valor de la moneda, prohibición taxativa de asistencia financiera al Tesoro, provincias y municipios, eliminación de las letras intransferibles, utilidades del Central giradas solo para cancelar deuda, y remoción de autoridades sujeta a dos tercios de ambas cámaras. Se sumaron el “Grillete Fiscal” —una regla fiscal permanente con shutdown automático ante desvíos persistentes— y proyectos de desregulación del mercado de capitales y de seguros. La reacción de precios fue neutra, y con razón: lo que importa no es el anuncio sino la aprobación legislativa.
En paralelo, Moody’s elevó la nota soberana de Caa1 a B3 y modificó la perspectiva de estable a positiva, alineándose con Fitch y S&P: Argentina queda clasificada como B- por las tres principales agencias, primera en el ranking regional por encima de Bolivia y Ecuador. Moody’s también mejoró a la Ciudad de Buenos Aires (de B2 a B1, su mejor nota en catorce años) y a la Provincia de Buenos Aires (de Caa3 a Caa2), en ambos casos con perspectiva estable — señal de que la mejora ya se lee por fundamentos propios de cada jurisdicción y no solo como arrastre del soberano.
Kristalina Georgieva visitó el país y el FMI reforzó su respaldo al programa, descartando la necesidad de financiamiento adicional. El calendario, sin embargo, merece atención: en 2027 vencen USD 7.500 millones con el organismo contra desembolsos previstos de apenas USD 1.700 millones, lo que deja un pago neto cercano a USD 5.800 millones. La acumulación de reservas y el regreso a los mercados voluntarios dejan de ser una aspiración para convertirse en una necesidad de calendario.
Dólar en Julio 2026
El mayorista cerró julio prácticamente sin moverse
El dólar mayorista cerró el mes en $1.485, con una suba mensual de apenas 0,2% —el menor avance del último cuatrimestre— y corriendo aproximadamente 24% por debajo del techo de la banda (hoy en torno a $1.840, ajustando por inflación). El minorista en el Banco Nación terminó en $1.510 y el blue en $1.560. El CCL osciló entre $1.576 y $1.591 a lo largo del mes, dejando una brecha con el oficial de entre 6% y 7%.
El recorrido no fue lineal. A comienzos de mes el spot se mantuvo estable en torno a $1.488, favorecido por el buen clima post-programa financiero del Tesoro. Hacia el 27 de julio encadenó tres subas consecutivas hasta $1.494, en un contexto de mayor tensión de liquidez tras la licitación del Tesoro. El hecho más comentado del mes llegó el martes 28: el BCRA no compró dólares por primera vez desde el 2 de enero, cortando una racha de 135 ruedas consecutivas de compras. No fue casual: ese día se definía el tipo de cambio con el que se pagaba la Lelink D31L6, el mayor vencimiento dólar linked del año, y todo indica que fue el Tesoro —no el Central, que no puede vender dentro de las bandas por el acuerdo con el FMI— quien salió a contener la presión, vendiendo dólares de sus depósitos propios. Superado el vencimiento, el mercado se normalizó y el spot cerró el mes en $1.485.
Entre febrero y fines de mayo, la “línea en la arena” que el BCRA parecía dispuesto a defender en el spot era $1.400; con el corte de la racha compradora el mensaje ahora es que esa línea se corrió a $1.500. El trasfondo cambiario no es menor: julio y agosto son los meses de mayores vencimientos de títulos dólar linked del año, y estimamos que el sector privado ya acumula unos USD 12.000 millones en letras y bonos atados al dólar (incluyendo los nuevos duales), de los cuales USD 6.600 millones vencen dentro del actual mandato presidencial. Es probable que la licitación del 26 de agosto vuelva a fijar un monto considerable de nominales dólar linked, dado que hay USD 4.439 millones VN de D31G6 en circulación que deberían canjearse en al menos USD 2.192 millones para que los vencimientos de fin de mes no se agranden.

Reservas: el repo del BCRA cambió la foto sin un dólar nuevo
El evento más relevante de comienzos de julio no pasó por el Tesoro sino por el Banco Central: el BCRA canceló la totalidad de sus repos vigentes con bancos internacionales (USD 6.000 millones) y cerró una operación nueva por el mismo monto, pero con vencimiento recién en septiembre de 2028, extendiendo así compromisos que caían en 2026 y 2027. La demanda fue sólida (ofertas por USD 8.250 millones) y el Central logró bajar el costo del financiamiento a SOFR + 4,00%. Como en la metodología de reservas netas solo se descuentan los repos con vencimiento dentro del año, estirar el plazo a 2028 hizo que esos USD 6.000 millones dejaran de restar: las reservas netas saltaron de USD 4.739 millones el 30/6 a USD 11.948 millones el 3/7, sin que haya entrado un dólar genuino nuevo.
Con esa base, el BCRA cerró julio con compras acumuladas por unos USD 2.100-2.163 millones —el tercer mejor mes del programa, detrás de abril y mayo— y superó los USD 13.000 millones comprados en lo que va de 2026, equivalente al 77% del objetivo anual máximo de USD 17.000 millones y ya por encima del piso de USD 10.000 millones fijado para el año. Las reservas brutas cerraron cerca de los USD 47.600 millones. Bajo la metodología más exigente (que descuenta depósitos del Tesoro y vencimientos de BOPREAL a doce meses), las netas se ubicaban el 21 de julio en torno a USD 5.073 millones, el mayor nivel desde noviembre de 2021, y treparon a USD 10.126 millones hacia el cierre del mes, cumpliendo la meta 2026 con el FMI.
Lo que hay que monitorear:
El BCRA compra pero también cubre — en julio vendió cerca de USD 1.700 millones en bonos dólar linked y USD 1.000 millones en futuros. Y la oferta se angosta: se proyecta que las compras caigan de unos USD 2.100 millones en julio a USD 1.256 millones en agosto y USD 895 millones en septiembre, a medida que se agota el impulso de la cosecha gruesa y aparece más demanda de ahorristas e importadores.
El frente comercial acompañó: el superávit de junio fue de USD 2.194 millones y el primer semestre cerró en USD 13.923 millones. Hacia adelante, el mercado de futuros proyecta un mayorista de $1.515 para fin de agosto y de $1.630,5 para diciembre —apenas 9,8% por encima del cierre de julio—, consistente con la idea de que el inversor sigue comprando cobertura cambiaria sin descontar un salto brusco del oficial.
Mundo Pesos Julio 2026
De la compresión de junio al desplazamiento al alza de fin de julio
El mes arrancó con la curva en pesos todavía comprimiendo: en la primera licitación de julio el Tesoro adjudicó $13,22 billones sobre ofertas por $14,93 billones (rollover 81,26%), y las Lecap y Boncap operaban con tasas efectivas mensuales por debajo de la inflación esperada en casi todos los tramos, reflejo de la abundante liquidez buscando colocarse en pesos. A mitad de mes, con el dato de inflación de junio confirmando la desaceleración, el humor se mantuvo: en la segunda licitación el Tesoro logró un rollover de 183,1% ($5,44 billones adjudicados sobre $8,45 billones ofertados), retirando cerca de $2,46 billones del mercado y extendiendo el plazo promedio de colocación a 358 días.
El giro llegó en la recta final del mes. El 27 de julio el Tesoro completó un canje de la Lelink D31L6 —el mayor vencimiento dólar linked del año— con una adhesión del 45,2% (USD 1.895 millones adjudicados), despejando buena parte del vencimiento de fin de mes. Pero fue en la licitación del miércoles 29 donde el mercado sintió el ajuste: sobre vencimientos de $8,5 billones el Tesoro adjudicó $12,21 billones (rollover 144,5%), con el debut de los duales A3500/TAMAR —los llamados “Boliduales”, la primera curva soberana nueva en tres meses—. El nuevo TMVE8 (vencimiento enero 2028) cortó a TAMAR+6,5%/DL+6,5% TNA y concentró el 38% de lo colocado, mientras que la reapertura del TXMD8 (TAMAR+8,2%/CER+5,3% TNA) se emitió unos 50 puntos básicos por encima del cierre previo de mercado. Entre ambos instrumentos, el 45,8% del total adjudicado el miércoles amortiza después de las presidenciales de 2027 — el segundo porcentaje más alto del año, y una nueva señal de que la prioridad del Tesoro es estirar duration a fuerza de opcionalidad y tasa.

Para conseguir ese rollover el Tesoro convalidó premios en toda la curva, y con la liquidación del viernes 31 retiró $3,75 billones adicionales del mercado. A diferencia de la semana anterior, esta vez el sistema lo acusó: el stock de repos de los bancos con el BCRA cayó de $3,02 billones el miércoles a $1,75 billones el jueves, la caución promedio ponderada escaló a la zona de 23,3%-25% TNA (con operaciones puntuales cerca del 40% intradiario) y las Lecap más cortas cerraron con TEM de entre 1,9% y 2,05%. En la semana, la curva a tasa fija amplió rendimientos entre 0,9 y 2 puntos de TEA y la CER entre 0,2 y 0,9 puntos — un contraste marcado frente a la compresión que caracterizó buena parte del mes.
Nuestra lectura:
Consideramos que la tensión de liquidez de fin de mes es transitoria: con el tipo de cambio cerrando julio con una suba de apenas 0,2% y la desinflación como prioridad declarada del Gobierno, un salto sostenido de las tasas de corto plazo no forma parte del escenario buscado por el equipo económico.
En términos de expectativas, la curva descuenta hoy una inflación breakeven de 1,7% promedio mensual para lo que resta de 2026 y de 1,6% promedio (21% anualizado) para los primeros cuatro meses de 2027. Coincidimos con la dirección, pero seguimos viendo un proceso más gradual: con el Brent operando gran parte del mes por encima de los USD 90, la nafta local quedó rezagada frente al precio internacional, un colchón que hoy contiene el IPC pero que en algún momento podría convalidarse.
En pesos, el carry no nos convence como tesis estructural con la tasa en 2% mensual y el tipo de cambio en la zona de $1.500. Vemos la CER apenas por encima de la tasa fija, sin una diferencia decisiva, y creemos que el Boncap 2027 a 2,05% TEM solo debería sobreponderarse por inversores con una visión muy constructiva sobre la desinflación. Los duales CER/TAMAR largos nos siguen pareciendo atractivos por su carry —mientras la TAMAR se mantenga por encima de 22% TNA, un papel a TAMAR+9% TNA devenga en torno a 2,6% TEM—, aunque no esperamos compresión de corto plazo mientras el Tesoro siga ofreciendo estos instrumentos en las licitaciones quincenales.
Deuda Soberana Julio 2026
El riesgo país transitó todo julio pegado a los 400-445 puntos
El mes arrancó con el riesgo país en mínimos: 415 puntos básicos a comienzos de julio (-2,6% en lo que iba del mes, -27,3% en el año) y, tras la presentación del programa financiero del Tesoro para 2026-2027, perforando los 403 puntos —el nivel más bajo desde abril de 2018—. Ese programa detalla vencimientos por USD 19.200 millones en 2026 contra fuentes por USD 22.900 millones, dejando un excedente de USD 3.700 millones como colchón para 2027, año en que necesidades y fuentes ya empatan en USD 24.900 millones cada una.
La segunda mitad del mes cambió el signo. Pese al upgrade de Moody’s (de Caa1 a B3, con perspectiva positiva) el 27 de julio, el riesgo país subió 26 unidades esa semana (+6,2%) hasta 445 puntos básicos, en un movimiento que entendemos respondió a factores externos —escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, Brent por encima de USD 98, nuevos aranceles bajo la Sección 301 y dudas sobre el capex en inteligencia artificial tras el balance de Alphabet— y no a cuestiones idiosincráticas. Hacia el cierre del mes el indicador comprimió de nuevo hasta los 430 puntos básicos (-7 unidades en la semana, -11 solo el viernes tras el anuncio de la reforma del BCRA), pero en el balance de julio terminó subiendo 6 unidades y sin perforar el umbral de los 400 puntos, que el mercado marca como llave para un retorno pleno a los mercados internacionales.

Buena parte de la explicación es externa: la tasa a 10 años del Tesoro americano cerró julio en 4,74%-4,75% (máximo desde enero de 2025) y la de 30 años en 5,25%-5,28% (máximo desde 2006-2007, nada menos que 19 años). Cuando sube el piso de comparación global, el spread se comprime aunque el bono argentino no se mueva un centavo — y viceversa cuando el piso sube, como ocurrió a fin de mes.
La curva americana quedó con pendiente positiva en todos los tramos, sin inversión: del 3,70% en el tramo de un mes se pasa a 4,26% en 2 años, 4,68% en 10 años y 5,21% en 30 años — el mismo empinamiento (bear steepening) que comentamos más arriba, y que explica buena parte del mayor costo de financiamiento externo para emergentes como Argentina hacia el cierre del mes.
La curva de Bonares y Globales, especie por especie

Con el riesgo país en la zona de 430 puntos, la curva soberana en dólares cerró julio con TIR de entre 5% y 9,3% según el tramo. En el corto plazo, GD29D rindió 5,0% y AL29D 6,5%, reflejo del menor riesgo de reperfilamiento dentro de la actual gestión. En el tramo medio, AN29D (8,1%), GD30D y AL30D (7,5% ambos) y GD35D (8,5%) mostraron mejoras mensuales de entre 0% y 1,3%. En el tramo largo, donde se concentra la mayor duration, AE38D (9,3%), AL35D (9,3%), GD38D (8,6%), GD41D (8,6%) y GD46D (8,7%) treparon entre 7% y 11,6% en lo que va del año, aunque en julio mostraron una dinámica más pareja, con AL41D como la única excepción en baja (-1,0% en el mes).

Financiamiento y sub-soberanos: buen mes para el Tesoro y las provincias
En materia de financiamiento externo, el Tesoro recibió durante el mes cerca de USD 2.500 millones de líneas otorgadas por bancos internacionales con garantía de organismos multilaterales, en simultáneo con los pagos de Globales y Bonares. El nuevo bono hard dollar AO29 fue colocándose en sucesivas licitaciones hasta completar el 56% del monto máximo previsto (última rueda del mes: USD 477 millones VN a 8,15% TNA 180/360, equivalente a 8,02% en la convención 30/360 que usa el Tesoro) — el Tesoro sigue prefiriendo financiarse en dólares en la plaza local antes que salir a los mercados internacionales, ya que el canje CCL-MEP, que llegó a tocar 4,3% en el mes antes de comprimir levemente, le permite hacerlo bastante más barato que emitir deuda senior unsecured afuera, alternativa a la que sí recurren emisores corporativos y provinciales.
El frente sub-soberano tuvo un mes destacado: Neuquén volvió al mercado internacional tras casi una década, colocando USD 500 millones con vencimiento en 2034 y una demanda de USD 1.100 millones (más del doble de lo buscado), con el bono comprimiendo en el secundario hasta 7,45% desde una concesión inicial de 7,65%. Con esta operación las provincias argentinas captaron cerca de USD 2.750 millones en lo que va de 2026, y San Juan y Santa Cruz ya exploran emisiones propias vinculadas a proyectos mineros (Vicuña) por hasta USD 500 y USD 600 millones respectivamente.
Deuda Soberana Julio 2026
El mercado primario de Obligaciones Negociables no tuvo respiro en todo julio. Entre las colocaciones más relevantes del mes se destacaron Vista Energy (USD 150 millones en dos series, a 18 y 36 meses, con tasas de 3,75% y 5% anual), Petroquímica Comodoro Rivadavia —que debutó en el mercado internacional con una ON Clase 1 a 2034 por USD 400 millones, cupón 8,5% y rendimiento 8,625%—, BBVA (varias colocaciones sucesivas por más de USD 400 millones combinados entre sus distintas clases), Central Puerto (USD 94,3 millones a tres años al 5,5%) y, ya sobre el cierre del mes, Banco Galicia (USD 217,8 millones en dos series) y Edenor, que reabrió su Clase 10 internacional por USD 200 millones con vencimiento en 2033.
También en julio se completó el canje de las Obligaciones Negociables no garantizadas de Generación Mediterránea S.A. (GEMSA/Albanesi), correspondiente a las clases 43, 44 y 45: las nuevas ONs Serie A se emitieron el 15/7, se liquidaron el 17/7 y comenzaron a cotizar en el mercado local el 21/7 — aunque este cronograma aplicó solo para los tenedores que aceptaron el canje; quienes no lo hicieron deben esperar la homologación del Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE), un proceso que podría demorar unos meses más.
En este contexto, el riesgo país se mantiene operando en niveles cercanos a los mínimos observados desde el inicio de la actual administración, reflejando que los inversores continúan asignando una elevada probabilidad de cumplimiento de los compromisos financieros y una mejora gradual del perfil crediticio argentino. Si bien el recorrido bajista fue significativo respecto de los máximos registrados durante el primer trimestre, la prima de riesgo todavía permanece elevada en comparación con otros países de similar calificación crediticia, dejando margen para nuevas compresiones en la medida que continúe consolidándose el proceso de estabilización.
Uno de los principales factores de respaldo durante el mes fue el fortalecimiento de la posición financiera del Tesoro. La reciente autorización para acceder a financiamiento externo con garantía de organismos multilaterales amplía el margen de maniobra para administrar los próximos compromisos de deuda y reduce la incertidumbre sobre las necesidades financieras de corto plazo. A su vez, el Tesoro continúa mostrando una posición de liquidez sólida en dólares, suficiente para afrontar los próximos vencimientos sin generar tensiones sobre el mercado, reforzando la percepción de una estrategia financiera más ordenada y previsible.

Moody’s acompañó el clima general con mejoras puntuales: elevó la calificación internacional de Pluspetrol (de B1 a Ba3) y de las ONs de TGS (de B2 a B1), en línea con el upgrade soberano. El dato que más nos interesa del mes, sin embargo, es que mientras la curva en pesos se desplazaba al alza y la soberana en dólares se movía al ritmo del contexto externo, la curva corporativa cerró julio prácticamente en los mismos niveles en los que arrancó. Esa inmovilidad confirma la tesis que sostenemos hace varias semanas: las ONs siguen funcionando como el refugio defensivo por excelencia, con una demanda estructural que no cede y que mantiene las valuaciones exigentes en el primario.
El MERVAL Julio 2026
Julio en verde: +2,2% en pesos, +3,9% en dólares
El Merval cerró julio en 3.291.323 puntos, con una ganancia mensual de 2,2% en pesos que se amplía a cerca de 3,9% medida en dólares (CCL), lateralizando en torno a los USD 2.080-2.100 durante buena parte del mes. El recorrido fue disparejo: arrancó julio haciendo piso cerca de los USD 2.000 tras un junio flojo, recuperó terreno a mitad de mes (Vista Energy inauguró una sólida temporada de balances) y, en la última semana, fue de los pocos activos emergentes que logró desacoplarse del ruido externo —balances tecnológicos flojos, escalada geopolítica, tasas largas en máximos—, apoyado en el upgrade de Moody’s y el anuncio de la reforma del BCRA.

La foto sectorial confirma la recuperación en "K"
La dispersión sectorial fue la historia del mes y se repitió rueda tras rueda: tracción de la energía y el acero, sufrimiento de los bancos. En julio, los ADR de YPF ganaron 17%, Ternium 16,5% y Vista Energy 10,4%, acompañando la escalada del crudo —el Brent saltó 23,2% en el mes—, mientras que los papeles bancarios resignaron hasta 3,9%, en sintonía con el retroceso del Nasdaq y con el alto beta que muestran frente a cualquier cambio de humor externo. En la última rueda del mes las caídas las encabezaron Supervielle (-5,8%), BBVA (-3,5%) y Cresud (-3%), mientras subían TGS, Tenaris e YPF.
Esta divergencia es el espejo de lo que muestran los datos de actividad: mientras el agro, la minería y la energía crecen con fuerza —Vaca Muerta sigue sumando hitos—, la industria, la construcción y el comercio permanecen por debajo de los niveles de noviembre de 2023. El dato duro que lo confirma: el empleo formal privado siguió cayendo en el segundo trimestre, los salarios reales privados quedan varios puntos por debajo de enero de 2023, y el índice de empleo de la construcción sigue clavado en los mínimos posteriores a 2023. Con ese telón de fondo, los bancos —el sector más sensible al ciclo, al crédito y a la tasa— son los primeros en pagar cuando el clima externo se pone feo; la energía, apalancada en el precio internacional y en un ciclo de inversión propio, resiste.
Balances y novedades corporativas del mes
Vista Energy inauguró la temporada de resultados del segundo trimestre con cifras muy sólidas: producción total de 156 mil barriles equivalentes diarios (+32% interanual), ingresos de USD 1.154 millones (+89%), EBITDA de USD 805 millones (margen del 70%) y utilidad neta de USD 322 millones (triplicó la del año anterior), impulsada tanto por el crecimiento orgánico como por la incorporación de los activos adquiridos a Equinor.
Entre las novedades corporativas del mes también sobresalieron: Pampa Energía, que obtuvo la aprobación bajo el RIGI para su proyecto Rincón de Aranda (inversión proyectada de USD 4.500 millones, 305 millones de barriles en 30 años y exportaciones estimadas por USD 17.000 millones) y anunció además una inversión de USD 2.700 millones para construir en Bahía Blanca la mayor planta de urea de la región; Vista, que también solicitó su ingreso al RIGI; YPF Luz, que inició el proceso para su oferta pública inicial en Nueva York y Buenos Aires; Río Tinto, que profundizó su apuesta por el cobre argentino en el proyecto Filo Sur; y Metrogas, que recibió cinco ofertas formales por el 70% que YPF busca vender (Central Puerto + Ecogas, Andina + Edenor, MSU Energy, Grupo Pierri y Litoral Gas).
Mercados Internacionales Julio 2026
Un mes que empezó en rojo y cerró con la primera semana positiva en tres
Julio dejó una foto de índices casi plana pero con una historia debajo mucho más movida. En el balance mensual, el Dow Jones sumó +0,3% —su cuarto mes consecutivo al alza—, mientras que el S&P 500 cerró levemente negativo (-0,1%) y el Nasdaq perdió 3,2%. La brecha entre ambos números resume el mes: julio fue cuando el mercado dejó de premiar la promesa de la inteligencia artificial y empezó a pedir la factura.
Mirando el año completo, los cuatro índices siguen firmes en terreno positivo (entre +8,1% y +11,3% YTD, y entre +16,9% y +20,4% en los últimos doce meses), pero el mes de julio dejó una foto más despareja: el Dow y el S&P 500 cerraron el mes prácticamente planos (-0,2% y -0,8% respectivamente), mientras que el Nasdaq 100 y el Nasdaq Composite retrocedieron con fuerza (-7,2% y -4,2% en el mes), arrastrados por el derrumbe de los semiconductores que describimos más abajo.
La rotación sectorial: energía arriba, tecnología y utilities abajo en el mes
El detalle por sector confirma la rotación que caracterizó julio: la energía (XLE) lideró tanto en el año (+31,9% YTD) como en el mes (+11,0% MTD), seguida por el sector financiero (XLF, +8,2% YTD, +6,3% MTD), en línea con la suba del petróleo y la mejor temporada de balances bancarios. En el otro extremo, la tecnología (XLK) sigue siendo el mejor sector del año (+32,8% YTD) pero fue el más golpeado del mes (-7,8% MTD), reflejo directo de la corrección de semiconductores. Los sectores defensivos también tuvieron un mes flojo: utilities (XLU, -1,5% MTD), real estate (XLRE, -1,4% MTD) y consumo discrecional (XLY, -4,2% MTD) retrocedieron, presionados por las tasas largas en máximos.
La Fed: pausa hawkish y tasas largas en máximos de dos décadas
El FOMC se reunió el 28 y 29 de julio y mantuvo la tasa en 3,50%-3,75% por quinta vez consecutiva, pero la votación fue 9 a 3: Hammack (Cleveland), Logan (Dallas) y Kashkari (Minneapolis) votaron por subir 25 puntos básicos. Kevin Warsh, en su segunda conferencia al frente del banco central, ratificó el compromiso con la inflación pero evitó dar forward guidance, una decisión deliberada de su nueva forma de comunicar. El dato macro tampoco ayudó a despejar el panorama: el PBI del segundo trimestre creció 1,5% anualizado (vs. 1,8% esperado) y el PCE core de junio subió 0,1% mensual y 3,3% interanual, todavía muy por encima del objetivo del 2%.
El verdadero termómetro del mes estuvo en los bonos: la tasa a 30 años trepó hasta 5,25%-5,28%, máximo desde 2007 (19 años), y la de 10 años cerró en 4,74%, su nivel más alto desde enero de 2025. Es lo que se llama bear steepening —sube toda la curva, pero el tramo largo sube más— y traduce que el mercado no le cree del todo a la Fed que la inflación vuelva sola al 2%. La probabilidad de una suba de 25 puntos básicos en septiembre osciló fuerte en apenas unos días —de casi 80% antes de la reunión a 54% apenas conocida la decisión— para luego recomponerse a cerca de 63% con los datos y el ruido geopolítico de los días siguientes, y algunas casas ya proyectan hasta 50 puntos básicos de suba en lo que resta del año.
La rueda de la decisión (miércoles 29) fue, de hecho, una de las más violentas del mes: la escalada militar entre EE.UU. e Irán volvió a quebrar la tregua justo ese día, el petróleo saltó cerca de 7% y las acciones cerraron con fuertes pérdidas lideradas otra vez por semiconductores (Micron -9,9%, Applied Materials -8,4%, AMD -5,5%, Intel -5,1%, Qualcomm -4,4%, Nvidia -3,5%), con el S&P 500 cayendo 1,5%, el Nasdaq 2,1% y el Dow 2,2% (-1.153 puntos) en una sola jornada. La disidencia de los tres miembros del FOMC bajó de golpe la probabilidad implícita de una suba en septiembre, que el mercado había llevado a cerca de 80% antes del anuncio, a 54% tras conocerse la decisión — otra muestra de cuánto se movió el pricing de tasas en apenas horas durante julio.
Petróleo: la geopolítica manejó el humor del mercado en cuestión de horas
El conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar a mitad de mes: con el Estrecho de Ormuz operando muy por debajo de lo normal y ataques a petroleros en el Mar Rojo —donde los hutíes cerraron también la salida alternativa del Bab el-Mandeb, que hasta entonces permitía esquivar cerca de un tercio del problema vía el oleoducto Este-Oeste saudita—, el Brent llegó a perforar los USD 100 intradía. Sobre el cierre del mes, la tregua del fin de semana llevó al crudo a desplomarse 8,7% hasta USD 88,36 el lunes, pero los combates se reanudaron y el Brent volvió a subir, cerrando el viernes cerca de USD 90. En el balance del mes, sin embargo, el Brent acumuló una suba del 24% —la mayor desde marzo— con un rango brutal de entre USD 72 y USD 102 en apenas cuatro semanas. El tránsito por Ormuz sigue en torno al 15% de los niveles previos a la guerra, y el costado que más importa para la inflación es que la nafta regular promedio en Estados Unidos ya está en USD 4,11 el galón, contra USD 3,85 hace un mes.
El conflicto prolongado empezó además a presionar las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos, que llevan liquidados unos 100 millones de barriles y otros 70 millones comprometidos con la Agencia Internacional de la Energía, lo que llevaría al fondo a un mínimo histórico —con el compromiso adicional de empezar a recomponerlo recién a partir de noviembre. Es un límite que reduce el margen de Washington para seguir conteniendo el precio del crudo por esta vía si la escalada continúa.
La foto agregada: la mejor temporada de resultados desde 2021
Más allá de la suerte dispar de las Magníficas, el panorama agregado de la temporada de balances del S&P 500 fue el mejor en varios años. Con gran parte de las compañías ya reportadas, el crecimiento interanual blended del EPS se ubica en 24,7% —superando tanto la estimación de cierre de trimestre (23,2%) como la de la semana previa—, lo que de confirmarse sería el segundo trimestre consecutivo con expansión superior al 20% y el séptimo consecutivo de crecimiento de doble dígito. El 88% de las compañías superó las estimaciones de EPS (contra un promedio de 78% a 5 años) y los ingresos crecieron 12,8% interanual, la tasa más alta desde el segundo trimestre de 2022, con el 85% de las compañías superando las estimaciones de ventas.
La novedad del trimestre es que el crecimiento dejó de estar tan concentrado en las 7 Magníficas: aunque estas siguen liderando (+31,1% interanual en utilidades), las 493 empresas restantes del índice mostraron una mejora al 22,8%, la más alta desde fines de 2021. Por sector, Energía lideró con una suba de utilidades de 124,8% interanual (favorecida por una base de comparación baja) y Tecnología le siguió con 63,4%; Salud fue el único sector con caída (-18,2%). Para todo 2026 se proyecta un avance de utilidades de +24,5% y de ingresos de +10,9%, con el múltiplo forward del índice en torno a 20x —en línea con el promedio de 5 años—; para 2027 el consenso ya modera el crecimiento de utilidades a +17,5%, con Energía como el único sector que retrocedería (-8,7%) al normalizarse esa base de comparación.

Balances: el mercado partió a las 7 Magníficas en dos
Cinco de las siete Magníficas reportaron en apenas nueve días. Todas crecieron a doble dígito en ingresos, pero el mercado premió a dos y castigó a tres — la variable que separó a unas de otras no fue cuánto gastan en inteligencia artificial, sino si pueden mostrar una línea de ingresos que lo justifique.
Microsoft entregó exactamente lo que el mercado venía pidiendo: ingresos de USD 90.010 millones (+18%), Azure creciendo 43% (superando por primera vez los USD 100.000 millones anuales) y un CapEx de USD 41.000 millones que, si bien saltó 69%, quedó por debajo de lo que temía el mercado. La acción subió 15,5% en una sola rueda —su mejor día desde octubre de 2008— y sumó cerca de USD 450.000 millones de capitalización, el mayor salto diario de valor de mercado de cualquier empresa en la historia, superando el récord que tenía Nvidia desde abril de 2025. Amazon también sorprendió al alza en toda la línea (ingresos de USD 200.610 millones +20%, AWS +37%, EPS que triplicó el consenso) y su acción saltó 15,3%.

Meta y Apple corrieron la suerte contraria. Meta mostró un negocio publicitario sin fatiga (ingresos +28%) pero un EPS golpeado por cargos legales e indemnizaciones, un free cash flow que cayó a apenas USD 784 millones (desde USD 8.549 millones un año atrás) y una guía de CapEx 2026 elevada a entre USD 130.000 y 145.000 millones: la acción cayó cerca de 8% y perdió unos USD 85.000 millones de capitalización en la semana. Apple, por su parte, tuvo su mejor trimestre en cinco años en ingresos (+16,4%) y margen bruto récord, pero una guía floja por restricciones de suministro de memoria DRAM —que Tim Cook describió como una suba de precios “centenaria”— hizo caer la acción cerca de 7%.




Nuestra lectura:
El trimestre no cuestiona el negocio de ninguna de las cuatro, cuestiona el timing del retorno del capex. Microsoft y Amazon generan el flujo de caja suficiente para financiar la inversión en IA sin sacrificar rentabilidad hoy; Meta y Apple, con negocios centrales muy sólidos, no tienen ese contador externo (Azure, AWS) y por eso pagaron el precio. La caída de Meta abre una oportunidad para quien pueda esperar a que ese capex muestre retorno.
El otro lado de julio: el derrumbe y la reversión de los semiconductores
Mientras las Magníficas se repartían premios y castigos, la cadena de suministro de la inteligencia artificial vivió uno de los peores meses de su historia. El índice PHLX Semiconductor (SOX) —que había marcado un cierre récord el 22 de junio— llegó a caer más de 28% y confirmó un mercado bajista técnico el 17 de julio. El ETF iShares Semiconductor (SOXX) cerró el mes con una baja de 27,4% —camino a su peor mes desde septiembre de 2001— y ninguno de sus 34 componentes terminó julio en verde. Dieciocho tecnológicas de gran capitalización cayeron al menos 30% en el mes: Astera Labs -48,3%, Marvell -45,2%, KLA Corp -43,6%, SanDisk cerca de -55% (aunque sigue +471% en el año) y Micron cerca de -26% (su peor mes en once años, aunque también sigue +197% en 2026). En conjunto, el sector borró más de un billón de dólares de capitalización.
Lo llamativo es que los fundamentos fueron en dirección exactamente contraria al precio: Micron reportó ingresos trimestrales de USD 41.460 millones contra USD 35.250 millones esperados, con ventas de centros de datos creciendo casi siete veces interanual, y Samsung publicó una ganancia operativa trimestral récord con un salto superior al 1.800% interanual — y la acción cayó igual. Detrás de la corrección hubo cuatro factores simultáneos: el reporte de que Meta armaría una división de nube para vender capacidad de cómputo excedente (lo que puso en duda la tesis de escasez perpetua de GPUs), el debut en Shanghái del fabricante chino de memoria CXMT con una suba de 531%, el salto de las tasas largas (que comprime múltiplos de crecimiento por definición) y el desapalancamiento del mercado surcoreano, donde el índice KOSPI —con Samsung y SK Hynix pesando más de la mitad del índice— cayó 22,4% en el mes.
La validación llegó el último viernes: Samsung anunció que la escasez global de memoria se profundizará el año próximo, Microsoft y Amazon confirmaron sus planes de capex, y el mercado dio vuelta la mano de golpe. El KOSPI subió 17,91% en una sola rueda —la mayor suba diaria de su historia, superando el 11,95% de octubre de 2008—, con Samsung +28% y SK Hynix +30%, mientras el SOXX ya venía rebotando más de 8% el jueves, con Micron +18% y AMD +13%.
Estrategia
Julio fue un mes que puso a prueba la paciencia de cualquier inversor: el petróleo pasó de USD 72 a USD 102 y volvió a bajar en cuestión de semanas, los semiconductores ganaron y perdieron cientos de miles de millones de dólares de capitalización en apenas unos días, y los mercados globales alternaron entre el optimismo y la cautela de una rueda a la otra.
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