2024 será el año donde se dará inicio al ciclo de recortes de tasas por parte de la FED y entendemos que las acciones son las tienden a mostrar una mejora en los precios en estas situaciones. Por otro lado, históricamente los finales de ciclo de ajuste de la FED son un buen momento para agregar riesgo de tasa de interés a los portafolios.
Sin embargo, debemos mantenernos alerta con relación a alguna eventual recesión, la cual ha sucedido en ciclos de recorte de tasas anteriores y sería sin dudas, una mala noticia para la renta variable. A su vez, vemos algunas valuaciones bastante elevadas en el mercado americano, en especial en ciertos sectores (Especialmente tecnológicas), a excepción de mercados tal como América Latina, donde vemos oportunidades a mediano plazo.
Desde el equipo de Research de IOL creen que “el recorte de tasas puede darse con mayores probabilidades entre el segundo y el cuarto trimestre. En este sentido, posicionarse en activos que correlacionan negativamente con la baja de tasas como empresas de baja capitalización o activos de países emergentes que se beneficien del precio de los commodities sería una alternativa posible”
Según expone Balanz y análisis al cual adherimos “La compensación extra por tomar riesgo entre la renta variable y la renta fija (medida a través de la diferencia entre el earning yield del S&P500 y la tasa del tesoro a 10 años) se encuentra a escasos 117 pbs, el nivel más bajo desde 2004. Para el próximo año vemos un escenario de volatilidad en los precios de las acciones ya que, si bien la FED buscará cuidar el soft landing, cualquier indicio de desaceleración de la actividad podría generar una presión extra sobre la renta variable. Sin embargo, a diferencia del 2023, creemos que las caídas marcadas en los precios de las acciones representarían una oportunidad para ir agregando posiciones de renta variable en los portafolios”.
Por nuestro lado, entendemos que para este 2024 será fundamental invertir en activos de alta calidad y baja volatilidad. Ante un escenario de desaceleración de la actividad, posicionarse en compañías que tengan poder de fijación de precios y balances estables, puede ser una buena opción de posicionamiento, como así también, ciertos casos de compañías rezagadas respecto de sus valuaciones.
Tampoco creemos que sea necesario apurarse a comprar equity, sino hacerlo de manera secuencial, donde a su vez, imaginamos que la segunda mitad del 2024 muestre un escenario más favorable para tomar riesgo dentro de la renta variable. Por último, tenemos preferencias a índices americanos por fuera del boom de las “7 magníficas”, como así también en empresas de pequeña capitalización (IWM) y sector financiero (XLF), el cual fue muy castigado en 2023.
A su vez -y un detalle no menor- es que tendremos elecciones presidenciales en USA donde la carrera hacia la Casa Blanca ya comenzó ¿Se dará de nuevo una contienda entre Biden y Trump? Acá les dejamos un roadmap con los eventos más importantes de las elecciones donde el mercado seguramente estará muy atento. Más allá de ello, los años electorales suelen mostrar rendimientos positivos en los índices accionarios, con lo cual, no hay que asustarse, pero sí seguir estos eventos de cerca.