Resumen de Mercados Marzo 2026

Research Marzo 2026
Reservas, Dólar e YPF: El Análisis de Mercado y Oportunidades de Inversión en Marzo 2026
Resumen ejecutivo
Marzo de 2026 fue un mes de consolidación y eventos macroeconómicos significativos para Argentina y el mercado global. A nivel local, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) afianzó su programa de compras de divisas, acumulando USD 4.385 millones en el primer trimestre, aunque esta dinámica no se reflejó de forma equivalente en las reservas brutas debido a pagos a organismos internacionales y la caída del precio del oro. Además, la estabilidad cambiaria se mantuvo, con una leve apreciación del peso en el dólar oficial. El hito más relevante fue el fallo histórico del 27 de marzo que revocó la condena contra el Estado argentino en el juicio por YPF, eliminando una fuente de incertidumbre financiera valorada en USD 18.000 millones. En los mercados, el Merval subió impulsado por el sector energético y agrícola, beneficiados por el conflicto en Irán y las perspectivas favorables para la cosecha. Mientras tanto, a nivel global, la tensión geopolítica y la inflación en Estados Unidos provocaron una rotación hacia activos reales y defensivos, con oportunidades detectadas en empresas de tecnología castigadas como Meta y Microsoft.
Contexto Local
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) consolidó un desempeño positivo en su programa de compras de divisas durante el primer trimestre del año. Las compras acumuladas totalizaron USD 4.385 millones, con un ritmo promedio de USD 75,61 por día hábil desde el inicio del programa. Marzo se destacó como un mes particularmente activo, con adquisiciones por USD 1.670 millones que representan aproximadamente un tercio del total acumulado, evidenciando una aceleración en el flujo de divisas hacia las reservas en las últimas semanas.

Este dinamismo en la acumulación de reservas se da en un contexto de relativa estabilidad cambiaria, donde la consistencia del programa de compras ha operado como señal de fortalecimiento de la posición externa del Banco Central. La regularidad del ritmo comprador sugiere que la demanda de divisas en el mercado oficial se ha mantenido contenida, al tiempo que la oferta fue sostenida por el ingreso genuino de exportaciones en distintos sectores de la economía. Vale aclarar, sin embargo, que las compras acumuladas del BCRA no se han traducido en un incremento equivalente del stock de reservas brutas: los pagos realizados a organismos internacionales durante el período, sumados a la caída en el precio internacional del oro —que redujo el valor en dólares de las tenencias áureas del BCRA—, explican la divergencia entre el ritmo comprador y el nivel final de reservas. En otras palabras, el esfuerzo de acumulación ha sido mayor de lo que el número de reservas brutas sugiere a primera vista.
Las proyecciones del Ministerio de Economía para la campaña 2025/26 anticipan un salto exportador significativo respecto al ciclo previo. En el escenario base —producción y precios medios—, las exportaciones del agro alcanzarían USD 36.900 millones, lo que implicaría un incremento de aproximadamente USD 3.700 millones respecto a los USD 33.200 millones registrados en la campaña 2024/25, equivalente a una suba del orden del 11%. Este escenario contempla una producción de soja de 51 millones de toneladas a USD 473 por tonelada para el complejo sojero, y maíz en torno a las 64 millones de toneladas a USD 215 por tonelada. El rango de proyecciones es amplio: en el escenario más pesimista se estiman exportaciones por USD 34.308 millones, mientras que en el más optimista —producción alta con precios altos— el número treparía hasta USD 41.822 millones, evidenciando la alta sensibilidad del resultado externo a las condiciones climáticas y al precio internacional de los commodities.
En términos de reservas, el impacto concreto dependerá no solo del volumen producido sino también de la velocidad y las condiciones en que los productores decidan liquidar sus tenencias. Históricamente, el ritmo de ventas del agro ha estado condicionado por las expectativas cambiarias y la política de retenciones vigente, variables que seguirán siendo centrales en los próximos meses. Si se materializa el escenario medio proyectado por el MECON, el BCRA contaría con un flujo de divisas genuino y sostenido durante el segundo y tercer trimestre del año que le permitiría consolidar la recuperación de reservas internacionales iniciada en el primer trimestre. Un escenario de liquidación fluida, combinado con los niveles de compra ya observados, abriría la posibilidad de acumular reservas netas de manera más acelerada, fortaleciendo la posición externa y reduciendo uno de los principales focos de vulnerabilidad macroeconómica que persiste en la economía argentina.
Un factor adicional a monitorear es la evolución del precio internacional de la soja, variable clave para determinar el ingreso de divisas durante la cosecha. El contrato de futuros de soja mayo 2026 en el CBOT muestra una recuperación considerable en lo que va del año: desde los USD 385 por tonelada a fines de 2025, el precio trepó hasta un máximo de USD 450 en la primera quincena de marzo, para luego ceder terreno y cerrar en torno a USD 426 al 29 de marzo. Esta corrección reciente está vinculada en parte a la escalada del conflicto en Irán, que generó aversión al riesgo a nivel global e interrumpió la tendencia alcista que había caracterizado al mercado en los meses previos. Con todo, el precio actual se ubica por encima del escenario medio contemplado por el MECON (USD 473 para el complejo sojero incluye subproductos), lo que matiza el impacto de la baja reciente. La dirección que tome el conflicto geopolítico y su efecto sobre los flujos de comercio internacional serán determinantes para definir si los precios retoman el sendero ascendente, se mantienen o consolidan una corrección más profunda de cara al período de liquidación de la cosecha argentina.
Uno de los eventos más relevantes del mes en materia macroeconómica fue el fallo histórico del 27 de marzo de la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que revocó íntegramente la condena contra el Estado argentino en el juicio iniciado por la expropiación del 51% de YPF en 2012. El tribunal determinó que los reclamos de los demandantes no se ajustan al derecho argentino y que los estatutos societarios no generan un vínculo contractual directo entre el Estado y los accionistas minoritarios, dejando sin efecto una sentencia que, con intereses acumulados, rondaba los USD 18.000 millones al momento de los alegatos de apelación. El resultado fue calificado por el propio gobierno como el mejor escenario posible, y con razón: se trataba del mayor juicio a un país soberano cursado en una corte de Estados Unidos en toda la historia, que atravesó cuatro presidencias y generó durante años una fuente permanente de incertidumbre sobre las finanzas públicas y la imagen internacional del país. La reacción bursátil fue inmediata: las acciones de Burford Capital se desplomaron más de 40% en Wall Street, mientras que las acciones de YPF saltaron más de 5%. Vale aclarar, sin embargo, que el fallo no cierra el caso de manera definitiva: Burford evalúa las rutas legales para revertir la decisión, incluyendo solicitar al pleno de la Cámara de Apelaciones que revise el fallo, y no se descarta que el litigio continúe en instancias superiores. Con todo, el impacto sobre la percepción de riesgo soberano es innegablemente positivo: la eliminación —al menos por ahora— de una deuda equivalente al préstamo del FMI de 2024 despeja uno de los nubarrones más pesados que sobrevolaban el horizonte financiero argentino.
Dólar Marzo 2026
El comportamiento del mercado cambiario durante marzo refleja una dinámica alentadora para la estabilidad macroeconómica. El dólar oficial mostró una leve apreciación del peso del 1,05%, mientras que las cotizaciones financieras —MEP y CCL— operaron prácticamente sin cambios. La dinámica de los últimos meses continúa, y sugiere una recomposición genuina de la demanda de pesos.
- Dólar Oficial: $1.420,00 Febrero vs. $1.405,00 Marzo -1,05%
- Dólar MEP: $1.427,40 Febrero vs. $1.429,73 Marzo -0,37%
- Dólar CCL: $1.462,70 Febrero vs. $1.474,47 Marzo +0,80%
- Dólar A3500: $1.409,00 Febrero vs. $1.382,00 Marzo -1,91%
Sin embargo, el panorama no está exento de tensiones latentes. Recordemos que el CEPO cambiario no se eliminó del todo hasta ahora —todavía rige la restricción cruzada— y eso es lo que explica la divergencia que hay entre los tipos de cambio de mercado —MEP y CCL— con los oficiales —Oficial minorista y mayorista—. Esta distorsión estructural seguirá condicionando la lectura de las señales de mercado mientras no se avance en una normalización más completa del acceso a las divisas. A su vez, el desafío más relevante de cara a los próximos meses no pasa por el nivel actual del tipo de cambio sino por la magnitud de los vencimientos de deuda que el gobierno deberá afrontar. Las reservas acumuladas, si bien representan un avance significativo, lucen todavía insuficientes para transitar ese proceso con holgura y quedar bien posicionado. La cosecha y su ritmo de liquidación, en ese contexto, no son solo una variable de ingreso de divisas sino un factor central para la sostenibilidad del programa financiero en su conjunto.
El Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) elaborado por el BCRA acumula una tendencia descendente desde los resultados electorales de octubre de 2025, ubicándose actualmente en torno a 82, nivel que implica una apreciación real significativa respecto a los picos de septiembre pasado, aunque sin perforar los mínimos previos a la salida del cepo de abril de 2025. Esta dinámica refleja una combinación de inflación doméstica aún positiva y fortaleza relativa del peso en el mercado financiero. Si bien la apreciación real ha contribuido a anclar expectativas y reducir la nominalidad de la economía, empieza a encender señales de alerta sobre la competitividad exportadora y, en particular, sobre el nivel de actividad, variable que el gobierno ha resignado en parte durante la fase de estabilización.

En este contexto, nuestra visión es que el tipo de cambio real se aproxima a niveles de piso difícilmente sostenibles en el mediano plazo. La incorporación de Ernesto Talvi al Ministerio de Economía refuerza esta lectura: su perfil y antecedentes sugieren un giro de énfasis hacia la recuperación del crecimiento, lo cual en un año no electoral abre la puerta a correcciones graduales del tipo de cambio real que para no impactar sobre la competitividad. En línea con esto, la reciente decisión del BCRA de reducir los encajes del 50% al 45% apunta a expandir el crédito y dar oxígeno al sector privado, aunque esta medida podría mantener la inflación algo más elevada en los próximos meses —señal que los bonos CER han comenzado a descontar con subas en los últimos días—. Por su parte, los contratos de dólar futuro en MATBA-ROFEX ya incorporan una depreciación gradual del tipo de cambio oficial a lo largo de 2026, con el contrato de diciembre proyectando un dólar en torno a $1.667, lo que consistente con un sendero de crawling más activo de cara al segundo semestre del año.
Mundo Pesos Marzo 2026
En el mercado de renta fija en pesos, la calma en las tasas se mantiene como denominador común y todo indica que esta podría ser la nueva normalidad. Si la gestión efectivamente vira su foco hacia la reactivación de la actividad económica —tal como sugieren las señales recientes analizadas anteriormente—, el sesgo de la política monetaria acompañará ese objetivo, lo que implica tasas reales moderadas o incluso negativas como herramienta de estímulo al crédito y al consumo. En ese escenario, el actual nivel de tasas no sería una anomalía transitoria sino una característica estructural de la nueva fase del programa económico.

Mirando la curva de LECAPs y BONCAPs, las tasas efectivas mensuales se ubican en un rango de entre 1,95% y 2,25%, niveles que lucen negativos en términos reales si se los compara mecánicamente con el último dato de inflación disponible, que corresponde a febrero de 2026 y marcó un 2,9% —con marzo proyectando por encima del 3% por factores estacionales—. Sin embargo, esta lectura es incompleta: lo verdaderamente relevante para el inversor no es la inflación pasada sino la inflación que está ocurriendo ahora y, sobre todo, la que el mercado espera hacia adelante. En ese sentido, el consenso de mercado anticipa una convergencia inflacionaria gradual hacia niveles más cercanos al 2% mensual en los próximos meses, lo que haría que las tasas actuales sean neutras o apenas positivas en términos reales. Es precisamente esa expectativa la que sostiene la demanda de instrumentos a tasa fija y explica por qué la curva no ha sufrido correcciones más pronunciadas pese al dato elevado de inflación de los últimos meses.
Los instrumentos ajustados por CER han mostrado una performance destacada en los últimos días, con subas generalizadas a lo largo de la curva que reflejan un reposicionamiento del mercado. Si bien el consenso sigue contemplando una tendencia desinflacionaria de mediano plazo, la expectativa de que la inflación no converja tan rápido como se anticipaba gana terreno: el presunto giro hacia políticas más orientadas a sostener la actividad económica —reducción de encajes, posible corrección del tipo de cambio real— introduce una fuente adicional de inercia inflacionaria que el mercado ha comenzado a precio. A esto se suma el efecto estacional: marzo típicamente registra una inflación más elevada por razones de calendario, y con el dato proyectándose por encima del 3%, los inversores han encontrado un catalizador concreto para rotar hacia cobertura.

La curva de LECERs y BONCERs presenta una forma que merece atención. Los instrumentos de muy corto plazo —con duración modificada inferior a 0,5 años— operan con spreads negativos de entre -7% y -10%, lo que no es necesariamente una señal de desarbitraje sino una consecuencia lógica del calendario de publicación de datos: la inflación de marzo se conocerá recién a mediados de abril y ajustará en los bonos hasta mediados de mayo, razón por la cual ese devengamiento ya está en gran medida descontado en los precios actuales. A partir de duraciones de un año en adelante, los spreads pasan a terreno positivo y se estabilizan en torno al 5%-7% para los tramos más largos, ofreciendo una cobertura inflacionaria real atractiva. Para inversores con horizontes de mediano plazo que busquen preservar el poder adquisitivo de sus pesos, estos instrumentos lucen como la alternativa más adecuada dentro del universo de renta fija local en el contexto actual.
Deuda soberana Marzo 2026

El riesgo país argentino cerró marzo en torno a los 624 puntos básicos, acumulando una suba de aproximadamente 9,1% en el último mes luego de haber tocado mínimos de 484 puntos a comienzos de año. La corrección responde en parte a factores externos: la escalada del conflicto en Irán alteró las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal, postergando el ciclo de baja de tasas que el mercado descontaba para 2026. En un contexto de tasas globales más altas por más tiempo, el costo de financiamiento para economías emergentes como Argentina se encarece y el acceso al mercado de capitales internacional se vuelve más exigente, lo que añade presión sobre los spreads soberanos en un momento en que el gobierno necesita consolidar su reputación crediticia para poder refinanciar vencimientos con comodidad.
En este marco, resulta ilustrativo el contraste entre los dos instrumentos soberanos más recientes. El bono AO27, con vencimiento en octubre de 2027 dentro del actual mandato presidencial, rinde apenas 4,86%, un nivel notablemente por debajo del rango de 8% a 10% al que operan los Bonares de mayor duration. El riesgo país implícito en este bono se ubica en torno a los 100 puntos básicos, evidenciando que el mercado prácticamente no le asigna riesgo de incumplimiento mientras se mantenga la gestión actual. La reciente emisión del AO28, con vencimiento en octubre de 2028 —un año posterior al fin del mandato— y licitado a una tasa del 8,5%, confirma esta lectura: el mercado traza una línea clara entre el riesgo Milei y el riesgo Argentina post-2027, y le asigna a este último un costo financiero sensiblemente mayor. La compresión de ese spread entre ambos instrumentos será uno de los termómetros más relevantes para evaluar si el programa económico logra construir credibilidad más allá del ciclo político actual.
Desde Inversiones Andinas mantenemos nuestra recomendación de sostener las posiciones en bonos soberanos. La corrección reciente no nos cambia la visión de fondo: creemos que los pagos de este año y del próximo se van a cumplir, y en ese contexto vender a los precios actuales implicaría cristalizar una pérdida que no se justifica. Ya atravesamos el período electoral, cuando los bonos sufrieron caídas considerablemente más pronunciadas que las actuales, y mantuvimos la posición con convicción. No hay razón para cambiar esa lógica ahora frente a una corrección de menor magnitud traccionada principalmente por factores externos. La paciencia que mostramos en los momentos de mayor volatilidad es la misma que nos permitirá capturar el valor que estos instrumentos tienen por delante.
Deuda Corporativa Marzo 2026
En materia de deuda corporativa, mantenemos una visión constructiva. La corrección del riesgo país, si bien genera ruido en el corto plazo, no altera el fundamento de fondo: en la medida en que el soberano retome su tendencia bajista, ese movimiento se trasladará positivamente a los spreads corporativos, que históricamente acompañan la dirección del riesgo país con cierto rezago. El universo de ONs sigue ofreciendo oportunidades interesantes para inversores que busquen dolarizar carteras con instrumentos de emisores de primera línea, y la mejora gradual del contexto macroeconómico local continúa siendo un soporte para la calidad crediticia del segmento.
A mediados de mes ejecutamos una recomendación de rotación para nuestros clientes, sugiriendo migrar desde obligaciones negociables cortas de bajo rendimiento —en particular los YMCJD e YMCXD de YPF— hacia instrumentos de mayor duration y mejor perfil de retorno, ya sea a través de ONs más largas como el YM34D y el TLCTD, bonos soberanos que en el tramo medio ofrecen rendimientos más atractivos, o en algunos casos renta variable. La lógica detrás de esta rotación es clara: resignar liquidez de corto plazo para capturar mayor potencial de apreciación sin necesariamente sacrificar TIR. Para quienes aún mantengan posiciones en los YMCJD e YMCXD, seguimos recomendando efectuar este movimiento.
En el marco de las oportunidades concretas del mercado primario, destacamos dos licitaciones recientes que comunicamos a nuestros clientes. Por un lado, la emisión de Pampa Energía a 36 meses con amortización bullet, calificación AAA y una tasa esperada del 6,5% en dólares MEP, con mínimo de USD 1.000, lo que la hace accesible incluso para quienes se encuentran encepados y no pueden operar en dólares cable. Se trata de un emisor sólido, con perspectivas de crecimiento relevantes impulsadas por el desarrollo de Rincón de Aranda, y su ubicación en el tramo corto de la curva le otorga un perfil de riesgo acotado en términos de duration. Por otro lado, Vista Energy licitó esta semana una ON de entre 9 y 12 años bajo legislación de Nueva York, con amortización en tres cuotas anuales consecutivas y una tasa esperada del 7,5% en dólares cable, con mínimo de USD 1.000 CCL. Su posicionamiento en el tramo largo de la curva permite capturar mayor sensibilidad a una eventual compresión de tasas, con el consecuente potencial de apreciación en precio. En un universo donde los créditos corporativos de calidad por encima del 7% son cada vez más escasos, esta emisión se destaca como una alternativa atractiva para inversores con horizonte de largo plazo y acceso a dólares cable.
El Merval cerró el mes con una performance positiva en pesos, subiendo un 13,5% mensual, y en dólares el índice prácticamente no registró variación en lo que va del año, con una caída marginal del 0,3%. Sin embargo, mirar el índice en conjunto esconde una dispersión sectorial muy pronunciada que merece un análisis más granular. El mes estuvo dominado por un factor externo de primer orden: el conflicto en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz tensionaron la oferta global de crudo y dispararon el precio del petróleo, lo que benefició de manera directa y significativa a los ADRs del sector energético argentino. YPF lideró las subas con un +27,19% mensual y acumula un +26,39% en el año, mientras que Vista Energy registró un extraordinario +32,40% en el mes y +55,29% desde enero. Pampa Energía también acompañó la tendencia con una suba mensual del 12,77%. En la misma línea, Cresud (+11,58% en el mes) se benefició del rally de commodities agrícolas, traccionado por las mismas tensiones geopolíticas que encarecieron la energía y por las perspectivas favorables para la cosecha gruesa argentina analizadas anteriormente.
En el otro extremo del espectro, los activos vinculados a la economía real doméstica tuvieron un mes más complicado. Loma Negra, si bien subió un 6,84% en el mes, acumula una pérdida del 13,70% en el año, reflejo del deterioro de la actividad en el sector de la construcción en un contexto de tipo de cambio apreciado y demanda privada aún deprimida. Telecom (+5,03% mensual) y EDENOR (+14,54%) mostraron una recuperación mensual interesante, aunque sus rendimientos anuales siguen en terreno negativo. Este grupo de empresas es el más sensible a una eventual recuperación del nivel de actividad: si el giro de política económica que anticipamos efectivamente se materializa, con mayor expansión del crédito y corrección del tipo de cambio real, estos sectores podrían ser los primeros beneficiados dentro del universo de renta variable local.
Los bancos merecen un párrafo aparte. BBVA Argentina subió un 3,21% en el mes pero acumula una caída del 11,86% en el año, Macro cayó un 3,59% mensual y un 14,75% en el año, Supervielle retrocedió un 2,98% en el mes y un 19,81% en el año, mientras que Galicia fue la excepción positiva con un +1,81% mensual, aunque sigue en rojo un 13,40% en lo que va del año. El deterioro responde a una combinación de factores: por un lado, el impacto rezagado de la política de tasas altas del año pasado sobre la calidad de las carteras crediticias, con un aumento visible de la mora que comprime márgenes y genera provisiones adicionales. Por otro lado, hay un factor estructural de más largo aliento que el mercado está comenzando a descontar con mayor intensidad: el avance sostenido de las plataformas fintech —en particular Mercadopago— erosiona progresivamente la posición dominante de la banca tradicional en medios de pago, captación de depósitos y otorgamiento de crédito al consumo. La reducción de encajes anunciada por el BCRA podría aliviar parcialmente la situación al expandir el crédito disponible, pero no resuelve el desafío competitivo de fondo que enfrenta el sector.
Finalmente, MercadoLibre (MELI) presenta una situación que consideramos de especial interés para los inversores. El papel acumula una caída del 0,60% en el mes y del 14,72% en lo que va del año, arrastrado por el mal momento generalizado del sector tecnológico a nivel global, en un contexto donde la suba de tasas de la Fed y la aversión al riesgo han penalizado con particular intensidad a las empresas de alto crecimiento. Sin embargo, nuestra visión sobre el papel es francamente positiva a estos precios: MercadoLibre sigue demostrando un crecimiento sólido en sus principales métricas operativas, con Mercadopago consolidándose como una de las plataformas financieras más relevantes de América Latina y su negocio de e-commerce mostrando resiliencia. La corrección reciente, en gran medida ajena a los fundamentos de la compañía, ofrece un punto de entrada atractivo para inversores con horizonte de mediano y largo plazo. Por su parte, dado el extraordinario rendimiento acumulado por Vista Energy a lo largo del año (+55,29% YTD), recientemente recomendamos a nuestros clientes rotar parte de esa posición para consolidar ganancias y reasignar hacia activos con mayor recorrido potencial dentro del universo local e internacional.
Mercados Internacionales Marzo 2026
Marzo marcó una rotación clara en el mercado global. La combinación de mayor tensión geopolítica, suba del petróleo y una inflación estadounidense menos dócil volvió a poner presión sobre las valuaciones, favoreciendo activos reales, compañías defensivas y negocios con mayor visibilidad de flujo de caja.
Seguimos viendo un escenario donde conviene ser más selectivos dentro de la renta variable internacional. En un régimen donde el precio del petróleo vuelve a ser relevante para la macro, la inflación deja de converger de forma tan limpia y el costo del capital elevado sigue siendo una variable central para la valuación de activos. A raíz de los rallys alcistas que tuvieron las empresas de commodities y defensivas, consideramos que este cambio de panorama ya está en gran parte descontado en los precios. Por lo que vemos oportunidad en empresas castigadas de tecnología que vienen presentando buenos balances y gracias a las caídas ya cotizan con valuaciones atractivas.
QQQ - NASDAQ
Guerra en Medio Oriente: el mercado ya pone en precio el riesgo, pero no el peor escenario
El principal evento del mes fue la escalada del conflicto en Medio Oriente, que volvió a colocar al mercado energético en el centro de la escena. El foco no estuvo únicamente en el evento militar en sí, sino en sus implicancias sobre el petróleo, las rutas logísticas y la inflación global. El control del Estrecho de Ormuz es una variable crítica para el comercio energético mundial, se estima que el 20% del comercio mundial de petróleo pasa por el estrecho, lo cual impacta fuertemente en las primas de riesgo sobre el crudo.
Lo más relevante desde el punto de vista de mercado es que este tipo de shocks no impactan solamente por el nivel del petróleo, sino por la velocidad y persistencia del movimiento. Si el conflicto se mantiene contenido, el mercado puede convivir con un crudo más alto sin necesidad de una recesión global. Pero si el shock energético se prolonga, el escenario cambia: mayor presión inflacionaria, tasas reales más altas por más tiempo y compresión de múltiplos en renta variable. Si las bajas de tasas que se esperaban para 2026 no se materializan, toda la presión alcista que generó esta expectativa se evapora.
El punto importante hacia adelante es que, si este nuevo régimen de commodities más firmes se consolida, no todos los mercados emergentes se verán afectados de la misma manera. Aquellos países con una mayor exposición exportadora a energía, agro y materias primas podrían mostrar una mejor resiliencia relativa frente a este contexto. En ese marco, seguimos manteniendo una visión constructiva sobre mercados como Brasil y Argentina, que podrían verse favorecidos por un escenario internacional de commodities más altos.
Estados Unidos: desaceleración moderada, inflación menos limpia y una FED bajo la lupa

Durante marzo, los datos de Estados Unidos siguieron mostrando una economía que pierde algo de impulso, aunque todavía sin una señal concluyente de recesión. La FED ajustó a la baja su proyección de crecimiento de la economía debido a la presión inflacionaria, a la vez que aumentó la de inflación a 2,7% anual. El crecimiento se moderó, el mercado laboral comenzó a enfriarse gradualmente y la inflación dejó de mostrar una trayectoria tan cómoda como la que el mercado esperaba meses atrás. En otras palabras: el escenario dejó de ser claramente positivo y pasó a ser poco favorable para los activos de riesgo.
Renta variable internacional ¿dónde está la oportunidad?
La renta variable global atravesó un mes donde quedó claro que el mercado ya no está premiando de la misma manera a todos los sectores. Los únicos actores que se salvaron de las caídas fueron las empresas vinculadas a commodities energéticos y agrícolas. En este grupo se destacan compañías como Adecoagro, Dow y gran parte del universo petrolero, que tuvieron fuertes subas mientras el resto del mercado se desplomaba.
Con mayor incertidumbre geopolítica, tasas todavía altas y petróleo al alza, el equity mostró una rotación más clara desde activos de mayor dependencia a expectativas y crecimiento a compañías con flujos de caja más previsibles, menor dependencia de expansión de múltiplos y mayor sensibilidad a activos reales o pricing power.
Esto no implica necesariamente una visión bajista estructural sobre la renta variable estadounidense, sino al contrario, vemos oportunidades con estas caídas que no se dan a menudo. Empresas que muestran un crecimiento sólido en ganancias fueron castigadas por el aumento del capex para innovar e incorporar a sus negocios a la inteligencia artificial. Meta y Microsoft por ejemplo, superaron expectativas de crecimiento de ganancias en sus últimos balances y cotizan con valuaciones debajo de sus promedios históricos gracias a las correcciones recientes. En el caso de META cotiza con un per de 22 veces ganancias mientras que su promedio histórico es de 25 y MSFT Cotiza a 22 cuando el promedio de los últimos 12 meses fué 30.
Señales de posible acuerdo con Irán
En la última semana, Estados Unidos e Israel mencionaron la posibilidad de avanzar en negociaciones con Irán, incluso con iniciativas de mediación internacional. Sin embargo, desde Teherán negaron avances concretos y mantienen un discurso de fuerte desconfianza, lo que refleja la fragilidad del proceso.
Este es un punto clave para seguir de cerca: una desescalada rápida del conflicto podría generar una recuperación significativa en los mercados de equity, mientras que la prolongación de la incertidumbre mantendría la presión sobre los activos de riesgo.
Teniendo esto en cuenta, vemos razonable una toma parcial de ganancias en energía tras el fuerte rally reciente, ya que gran parte de la suba respondió a la prima de riesgo geopolítico incorporada en el precio del crudo. En caso de un cese o una rápida descompresión del conflicto, el riesgo de que el sector devuelva parte de esa suba es elevado.
Berkshire Hathaway (BRKB): calidad, liquidez y defensa en un mercado más exigente
Berkshire Hathaway aparece como uno de los nombres más interesantes para una cartera internacional más defensiva. La compañía sigue combinando negocios operativos de altísima calidad, una cartera accionaria muy sólida y un nivel de liquidez extraordinario, lo que le permite atravesar escenarios de volatilidad con una resiliencia difícil de encontrar en otras compañías del mercado. Más allá de la transición de liderazgo tras la salida de Warren Buffett, la tesis central de Berkshire no parece haberse roto. Por el contrario, la empresa mantiene intacta su lógica de asignación de capital y su perfil conservador.
Uno de los puntos más atractivos hoy es justamente su posición de caja. Berkshire cuenta con una reserva de liquidez gigantesca, lo que le da capacidad tanto defensiva como ofensiva: puede protegerse mejor si el mercado corrige, pero también tiene margen para desplegar capital si aparecen oportunidades. En un contexto donde la volatilidad macro volvió a subir, BRK.B nos parece una forma eficiente de mantener exposición a equity estadounidense con un perfil más robusto, menos dependiente de narrativa y más apoyado en activos reales, disciplina de capital y negocios consolidados. Hacia adelante, uno de los principales focos estará puesto en cómo la compañía decide asignar ese capital, ya que su capacidad de inversión podría transformarse en una ventaja diferencial en un mercado con valuaciones más atractivas.
Tras la corrección que mostraron los metales durante marzo, en gran parte explicada por el fortalecimiento del dólar y el ajuste en expectativas de tasas, volvemos a ver un punto de entrada interesante dentro del sector. En un escenario de mayor tensión geopolítica, petróleo más alto y riesgo de inflación más persistente, los metales tienen un lugar estratégico dentro de la cartera.
La lógica detrás de esta visión es clara: si el mundo entra en una fase de mayor volatilidad macro y shocks de oferta más frecuentes, los activos reales ganan relevancia como herramienta de cobertura inflacionaria y diversificación.
Dentro de este universo, seguimos diferenciando entre los metales preciosos y los metales industriales vinculados a la transición energética. Por un lado, el oro, que mantiene su rol como activo defensivo y reserva de valor en escenarios de incertidumbre, aunque con una dinámica de corto plazo muy influida por el dólar y las tasas. Por otro, los metales vinculados a la electrificación y la transición energética, cobre, plata y litio, conservan una tesis estructural atractiva de largo plazo, aunque con mayor sensibilidad al ciclo económico. En particular, seguimos viendo al cobre como el metal con mejor historia estructural por problemas estructurales en la oferta, mientras que la plata y el litio ofrecen mayor potencial, aunque también mayor volatilidad.
La importancia de la renta fija en la cartera
Creemos que la clave no pasa por intentar adivinar cada movimiento del mercado, sino por construir carteras más equilibradas y resilientes. La volatilidad reciente volvió a recordar que, incluso cuando aparecen oportunidades atractivas en renta variable, la renta fija cumple un rol central como estabilizador de cartera, aportando previsibilidad, liquidez y capacidad de reinversión en momentos de estrés.
Por eso, más allá de las oportunidades puntuales en equity internacional, seguimos considerando fundamental mantener una porción relevante del portafolio en instrumentos de renta fija de calidad. En escenarios donde la incertidumbre macro, geopolítica y de tasas vuelve a ganar protagonismo, tener renta fija en cartera no solo protege capital, sino que también mejora la capacidad de capturar oportunidades cuando el mercado sobrerreacciona.
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