
Argentina dio un paso decisivo en la reconfiguración de su política económica: el Gobierno anunció el fin del cepo cambiario. Esta medida marca el inicio de una nueva etapa, caracterizada por mayor apertura cambiaria, simplificación normativa para empresas y personas, y una estrategia de estabilización basada en disciplina fiscal, metas monetarias estrictas y acuerdos internacionales de financiamiento. Todo esto ocurre en un contexto internacional desafiante, con una guerra comercial entre EE.UU. y China que amenaza con impactar el comercio y los flujos de capital a nivel global.
El viernes pasado se dio uno de los anuncios más esperados (y también más temidos) por el mercado: el Gobierno levantó oficialmente el cepo cambiario. Después de años de restricciones para acceder al dólar oficial, se da por finalizada una etapa que marcó la vida cotidiana de muchas personas, empresas e inversores. Ya no hay tope de USD 200, ni impuestos si se compran dólares “en blanco” directamente en el mercado.
Esto representa un cambio de 180 grados en la política económica del país, que ahora apuesta por un régimen de tipo de cambio flotante con bandas, dejando atrás la intervención diaria del Banco Central para fijar un precio artificial.
El esquema que se implementó es lo que se conoce como “flotación administrada con bandas cambiarias”. ¿Qué significa esto en criollo? Que el dólar no está totalmente liberado para que suba o baje sin control, pero tampoco está fijo.
El tipo de cambio puede moverse entre $1.000 y $1.400, y esa banda se ajusta un 1% mensual. Dentro de ese rango, el Banco Central puede intervenir, pero no está obligado a hacerlo, y si lo hace, no va a absorber los pesos que inyecte, o sea, no esteriliza. Esto es clave, porque cambia la forma en que se maneja la política monetaria.

Personas físicas: sin límites “en blanco”; Se elimina restricción cruzada de días (si hay brecha, habra rulo); limite a U$S100 x ventanilla (Informal).
Para las empresas: vuelve el incentivo a producir e invertir
Exportadores:
Importadores:
Dividendos y deudas antiguas (stocks)
El anuncio de la salida del cepo no vino solo. Acompañando esa decisión, el Gobierno confirmó la aprobación de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que fue el respaldo necesario para animarse a liberar el tipo de cambio.
Este acuerdo no es uno más: representa una piedra angular del programa económico de Javier Milei, que busca romper definitivamente con las dinámicas que llevaron al país a la crisis. Según el propio presidente y su equipo, el objetivo central del plan es terminar con el déficit fiscal, el déficit cuasifiscal y la emisión monetaria, tres motores del desorden económico de los últimos años.
En este marco, el programa con el FMI se estructura sobre tres grandes pilares:
Durante este año el BCRA vendió alrededor de USD7.000. Esto se explica principalmente por el pago de deuda (Cupones de Enero, bopreales, organizmos) Además el BCRA se volvió muy vendedor en el MULC y en el CCL.

Antes del acuerdo, la situación de reservas era delicada. Solo en lo que va del año, el Banco Central vendió unos USD 7.000 millones, principalmente para cumplir con pagos de deuda: cupones de enero, vencimientos de BOPREALES y compromisos con organismos internacionales.
A esto se suma que el BCRA tuvo que salir fuerte a vender en el MULC y en el CCL, tratando de mantener algo de estabilidad cambiaria en los meses previos al anuncio del nuevo régimen. Es decir, se vació el tanque para sostener el puente hasta este nuevo esquema.
Con la firma del acuerdo, se espera que ingresen USD 28.100 millones en total, provenientes del FMI, organismos multilaterales y líneas de financiamiento tipo repo.
Esto no solo da aire para intervenir en el mercado si hace falta, sino que también le permite al Gobierno enviar una señal clara de respaldo al plan económico, algo fundamental en un contexto donde la confianza es tan frágil como necesaria.
Para el mes de mayo las reservas estarán en torno a USD 50 millones que con esto respaldaron los pesos en la economía

Con la salida del cepo ya oficializada y el respaldo del nuevo acuerdo con el FMI, el Gobierno activó lo que llama la “tercera fase del programa económico”, un plan ambicioso que busca estabilizar la economía de una vez por todas. A diferencia de los intentos anteriores, este esquema apuesta fuerte por la disciplina fiscal, el orden monetario y una mayor transparencia en el mercado cambiario.
Acá te resumimos los cinco pilares clave del nuevo modelo:
Las metas del plan: exigentes, pero alcanzables
El acuerdo con el FMI establece tres metas fundamentales para los próximos meses:
Además, el FMI prevé que Argentina podría volver a los mercados internacionales en enero de 2026, si cumple las condiciones pactadas y mantiene el sendero de orden macro.
¿Se parece esto al 2015 o al 2018?
Este nuevo esquema tiene más similitudes con la salida del cepo en 2015 que con la crisis de 2018.
En 2015 se salió del cepo con una ayuda de USD 15.000 millones, sin deuda offshore importante, y con una brecha cambiaria que se redujo a 0% en pocos días. Fue una transición ordenada.
En 2018, en cambio, se cayó en default técnico por vencimientos de corto plazo por casi USD 50.000 millones. Hoy, en 2025, la deuda en dólares a vencer es de USD 4.000 millones, y ya se tienen USD 2.000 millones disponibles, lo cual cambia bastante el panorama.
Eso sí: hay un problema importante con los “pesos encepados” (por deuda vieja y dividendos retenidos), pero se planea resolver con el nuevo BOPREAL 4.
Extranjeros tienen hoy menos bonos en pesos que cuando arrancó Milei:

Staff report habla de que Argentina debería recuperar acceso a mercados en enero 2026

El mercado reaccionó con cautela pero cierto optimismo. El riesgo país cerró en 874 puntos, aunque algunos analistas proyectan que podría bajar a la zona de 650–700 si el plan se consolida.

No hay que perder de vista que la inflación de marzo fue del 3,7%, el dato más alto de los últimos siete meses. Fue un número que sorprendió al mercado porque se esperaba un dato menor, sobre todo en un mes donde la estacionalidad ya juega fuerte. Lo que terminó de empujar ese dato fue, principalmente, el aumento de la carne y el rubro educación, que metió un 21% mensual.
Pero más allá del dato puntual, lo que empieza a preocupar es lo que puede venir en los próximos meses. Con la salida del cepo y la nueva volatilidad cambiaria, vuelve a instalarse una pregunta bien conocida para cualquiera que hace negocios en la Argentina: ¿Con qué dólar se forman los precios?
Ahora, con la unificación del mercado y la posibilidad de que el tipo de cambio flote dentro de una banda, muchos empresarios empiezan a preguntarse si hay que pricear con el dólar de importación (oficial dentro de banda) o con el dólar financiero (MEP o CCL), al que cualquiera puede acceder.
Cuando se salió del cepo en diciembre de 2015, se vivió una situación similar. En aquel momento, muchos precios todavía estaban atados al dólar oficial, y al liberarse el tipo de cambio, hubo una corrección brusca: se produjo lo que en la jerga se conoce como pass through, es decir, el traslado de la devaluación a los precios.
Es esperable que, en esta nueva etapa, haya también un salto inflacionario, sobre todo en los primeros meses, mientras se acomoda el sistema y se estabiliza la brecha. Sin embargo, si el plan económico logra sostener la disciplina fiscal, frenar la emisión y acumular reservas, la expectativa (a mediano y largo plazo) es que la inflación debería empezar a bajar de forma sostenida.

En ese marco, se está viendo una recuperación en bonos soberanos en dólares, sobre todo los ley NY, que ofrecen un buen potencial de recuperación de precio.

También hay apetito por activos CER, en particular en tramos medios, ya que se espera que parte de la suba del tipo de cambio se traslade a precios.

Además, ganan atractivo los CEDEARs, las acciones vinculadas a Vaca Muerta, bancos y también las ONs en dólares, siempre que tengan buen crédito.

Dato de color: Este lunes llega a la Argentina el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, y que lo haga justo el primer día tras la salida del cepo no es casualidad. Su presencia envía una señal clara de respaldo internacional al nuevo rumbo económico y suma un guiño positivo al mercado en un momento clave para el plan del Gobierno.








Nos gusta CER tramo medio, para captar el pass-trough de suba del tipo de cambio a precios. Para plazos más largos preferimos soberanos HD.

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El presidente Donald Trump impuso los aranceles más agresivos en 100 años, intensificando su cruzada por rediseñar la economía global. La medida desató amenazas de represalias por parte de potencias extranjeras y provocó un desplome generalizado en los mercados internacionales.

El mercado reaccionó con una fuerte baja, tanto en acciones como en commodities, producto de las crecientes expectativas de una posible recesión global. En este contexto, se observa un claro movimiento de risk off, donde los inversores abandonan activos riesgosos y buscan refugio en instrumentos más seguros, como los bonos del Tesoro estadounidense.
Como resultado, las tasas a largo plazo de los Treasury bajaron: por ejemplo, el rendimiento del bono a 10 años, que al momento de la asunción de Trump rondaba el 4,7%, hoy se ubica en torno al 4,4%. Esta caída refleja una mayor demanda por activos considerados libres de riesgo, en un intento de los inversores por resguardarse ante la incertidumbre global.

Las diez mayores caídas del índice S&P 500 registradas en lapsos de dos días consecutivos entre 1950 y 2025, después de el “liberation day” el 4 de abril el índice retrocedió un 10,5%.

Vemos como se comportó históricamente el S&P 500 luego de enfrentar dos jornadas consecutivas con caídas superiores al -4,5%. A través de distintos eventos críticos (desde la crisis de 1929 hasta la reciente corrección de abril de 2025) se observa una tendencia clara: el mercado tiende a recuperarse con el tiempo. En promedio, un año después de estos episodios el S&P 500 mostró un rendimiento positivo del 15,6%, y en el 80% de los casos terminó en terreno positivo. Incluso a solo seis meses del evento, el retorno promedio fue del 17,5%. Estos datos resaltan la importancia de mantener la calma en momentos de alta volatilidad: si bien el corto plazo puede generar incertidumbre, la historia sugiere que las caídas fuertes suelen ser seguidas por períodos de recuperación, beneficiando a quienes mantienen su posición o incluso refuerzan su inversión.

El lunes negro, con caidas del mas del 5% en un día.

Las bolsas después de una semana reacciones con fuertes caídas.

Por 3ra vez en su historia el VIX estuvo por encima de 45 solo había ocurrido en 2008 (Crisis Subprime) y 2020 (Pandemia). Y el día 9 de abril tuvo su caída más grande de la historia 36%.

Cayó a mínimos de sus últimos 4 años. Esto por miedo a caídas en la demanda a causa de la guerra comercial
Lleva una suba de un 17% en lo que va del año. Esto ya que los inversores los han buscado como reserva de valor frente a la incertidumbre.
Al igual que con el petróleo hay miedo por posible disminución de la demanda de soja.

Donald Trump anunció una pausa inmediata de 90 días en los aranceles recíprocos, bajándolos al 10%, según explicó, porque más de 75 países se acercaron a negociar sin recibir una respuesta hostil por parte de EE.UU.
Pero el anuncio no vino solo: también comunicó, a través de su cuenta en Truth Social, que los aranceles a China subirán al 125% de forma inmediata. Todo esto está generando un impacto fuerte en los mercados, que reaccionaron con subas importantes:

Anuncio de los aranceles

Postergación de los aranceles por 90 días

La guerra comercial entre Estados Unidos y China alcanzó un nuevo punto de tensión. Lo que comenzó como un cruce de aumentos moderados escaló rápidamente hacia una confrontación arancelaria sin precedentes. La respuesta de China fue inmediata: elevó del 84% al 125% los aranceles a todos los productos importados desde Estados Unidos. La medida, que entró en vigor este sábado, fue anunciada por el Comité de Aranceles Aduaneros del Consejo de Estado como una represalia directa a los últimos aumentos aprobados por Washington.
Del otro lado, Trump redobló la apuesta. Luego del primer tramo del 34% y una represalia equivalente de Beijing, la Casa Blanca sumó un incremento del 50%, que se suma a los ajustes ya aplicados en febrero y marzo. Como resultado, los productos chinos que ingresan a Estados Unidos enfrentan hoy aranceles acumulativos del 125%. Sin embargo, algunas fuentes del gobierno estadounidense aseguran que, en ciertos casos, el arancel total podría escalar hasta el 145%, dependiendo del rubro. Las esperanzas de una desescalada se diluyen, mientras el mundo observa cómo las dos principales economías del planeta profundizan una guerra comercial con impactos globales.
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, afirmó que no hay necesidad de apurarse con ajustes en las tasas de interés, especialmente en un contexto donde las políticas comerciales impulsadas por la administración Trump podrían generar mayor inflación y desacelerar el crecimiento económico. Powell remarcó que la Fed tiene la responsabilidad de evitar que los aumentos de precios se conviertan en una inflación persistente, lo que deja entrever que el banco central se mantiene atento a los efectos indirectos del encarecimiento de las importaciones.
Además, sostuvo que la Reserva Federal está “en una buena posición para tomarse su tiempo y evaluar cualquier posible ajuste”, reafirmando así una postura de cautela ante los movimientos del mercado.
Minutos antes de su discurso de Powel, Donald Trump publicó en Truth Social un mensaje en el que presionaba a Powell para bajar las tasas, argumentando que la caída en los precios de la energía, la desaceleración inflacionaria y la mejora en el empleo hacen de este “el momento ideal para un recorte”. Incluso fue más allá al sugerir que Powell “debería dejar de politizar” la política monetaria.
This would be a PERFECT time for Fed Chairman Jerome Powell to cut Interest Rates. He is always “late,” but he could now change his image, and quickly. Energy prices are down, Interest Rates are down, Inflation is down, even Eggs are down 69%, and Jobs are UP, all within two…
— Donald J. Trump Posts From His Truth Social (@TrumpDailyPosts) April 4, 2025
La estrategia arancelaria del presidente Donald Trump busca revitalizar la industria manufacturera estadounidense y mejorar los salarios de la clase media. Para ello, ha implementado aranceles significativos a las importaciones, afectando incluso a países aliados como Japón y Corea del Sur, mientras que ha incrementado los aranceles a China al 125% debido a prácticas comerciales que considera abusivas.
Porque la industria yankee se vino abajo. En los años 50, un tercio del PBI era pura industria. Hoy es solo el 10%. ¿Qué pasó? Las fábricas se fueron a China, India, México y otros países donde los costos son mucho más bajos. Así, las grandes empresas estadounidenses se llenan de plata, pero producen afuera y dejan sin laburo al americano común, sobre todo al que vive en el “Rust Belt” (zonas industriales que quedaron en ruinas).
Trump y su equipo, sobre todo Stephen Miran (el cerebro del plan), dicen que esto está generando una desigualdad brutal: unos pocos se enriquecen con la innovación y las tecnológicas, mientras que millones de personas ven cómo sus trabajos desaparecen y su calidad de vida empeora.
Poner aranceles a productos importados para obligar a las empresas a fabricar en EE.UU. Así, según su lógica, vuelven las fábricas, se crean empleos y se reconstruye la clase media industrial.

No lo sabemos, pero lo que sí se sabe es que:
Tasas arancelarias tan altas no son sostenibles
Durante la última semana, la política arancelaria propuesta por Donald Trump generó incertidumbre sobre el rumbo económico de Estados Unidos. Aunque la intención es “reconstruir EE.UU.”, las medidas proteccionistas podrían generar efectos contraproducentes. China continúa siendo el principal proveedor global por su capacidad de producción y costos competitivos. En este contexto, elevar los aranceles hasta un 145% podría presionar los márgenes de ganancia de empresas locales, aumentar costos para productores estadounidenses y elevar el riesgo de recesión.
Hacia el final de la semana, el tono cambió: Trump eximió del alza arancelaria a productos clave como laptops, smartphones, tablets, relojes y televisores, y se mostró más dispuesto a negociar con Xi Jinping. Esta postura más flexible fue bien recibida por el mercado, con los principales índices recuperándose el viernes:

Trump eximió ayer del 145% de aranceles a muchos productos de China, incluyendo laptops, smartphones, tablets, relojes y televisores. Además se mostró mucho más abierto a negociar con Xi Jingping. Esto da un buen panorama para la apertura del mercado del lunes

La política arancelaria agresiva de EE.UU. genera tensiones comerciales y riesgos internos. China sigue siendo un actor clave en la cadena global de suministros. Aranceles altos pueden dañar la competitividad de las empresas estadounidenses. El riesgo de recesión aumenta si se encarecen los insumos y cae el consumo. Sin embargo, las señales de apertura al diálogo suavizaron el impacto inicial y hoy en el pre market los activos están subiendo alrededor del 4%
La exclusión de productos tecnológicos del aumento arancelario alivió al mercado. La recuperación de los índices refleja cierto optimismo a corto plazo. Será clave monitorear la evolución de las negociaciones entre EE.UU. y China.
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